- La Red de Bibliotecas Municipales amplía sus talleres de ajedrez a todos los barrios tras la gran acogida inicial.
- La actividad está pensada para niños y jóvenes de entre 7 y 14 años con cualquier nivel de juego.
- Los talleres son impartidos por expertos de renombre como Amador González de la Nava y Lucía Sánchez Elena.
- La programación incluye una exposición especial sobre el ajedrez que permanecerá abierta hasta septiembre.

Este verano, las bibliotecas municipales de Salamanca se han propuesto que los chavales no se aburran ni un minuto, apostando fuerte por un deporte que engancha y enseña a partes iguales. El Ayuntamiento ha decidido echar el resto y llevar los talleres gratuitos de ajedrez a todos los barrios, convirtiendo estos espacios de lectura en auténticos centros de estrategia y diversión para los más jóvenes de la ciudad.
La cosa viene de lejos, concretamente tras el éxito que tuvo una prueba piloto meses atrás en la Torrente Ballester. Al ver que la demanda de las familias se disparaba, no ha quedado otra que ampliar horizontes para que ningún niño de entre 7 y 14 años se quede con las ganas de mover el peón o dar un jaque mate de manual durante sus vacaciones escolares.
Monitores de lujo para los pequeños tableros
No se trata de echar una partida cualquiera, sino de aprender de los mejores profesionales que tenemos por la zona. Las sesiones cuentan con la maestría de Amador González de la Nava y Lucía Sánchez Elena, una campeona autonómica que sabe un montón de esto. Ambos se encargan de que, tanto si el niño empieza de cero como si ya apunta maneras, se sienta cómodo y progrese a su ritmo en un ambiente muy sano y distendido.
El enfoque de las clases es totalmente práctico y adaptado, huyendo de lecciones teóricas pesadas para que los asistentes disfruten desde el primer movimiento. Al contar con referentes del ajedrez salmantino, los alumnos no solo aprenden las reglas, sino que también reciben consejos sobre cómo afrontar la competición y mejorar su visión espacial sobre el tablero de 64 casillas.
Un recorrido por toda la red de bibliotecas
La actividad no para y va saltando de un centro a otro durante todo el mes de julio para que pille cerca de todo el mundo. Tras arrancar en Vistahermosa y La Vega, el calendario se aprieta con paradas fundamentales en Vidal y la Torrente Ballester, ofreciendo horarios de mañana que vienen de perlas para que los padres puedan conciliar un poco mejor durante el periodo no lectivo.
El recorrido continúa su marcha hacia la biblioteca Carmen Martín Gaite a mitad de mes, para luego aterrizar en las instalaciones del C.M.I. Trujillo. El broche final a esta iniciativa itinerante lo pondrá la biblioteca Gabriel y Galán en la última semana de julio, asegurando que prácticamente todos los distritos de Salamanca tengan su dosis de tableros y piezas antes de que el verano entre en su fase más calurosa.
Más allá de los movimientos: beneficios y cultura
Más allá de saber mover el caballo o la torre, lo que se busca es que los chavales expriman el coco y mejoren en facetas como la concentración, la memoria y la toma de decisiones bajo presión. Es una forma de ocio inteligente que les ayuda a pensar de forma lógica casi sin darse cuenta, trabajando también valores fundamentales como la paciencia con el rival y la deportividad, ganes o pierdas.
Para rematar la jugada, la biblioteca Gabriel y Galán ha organizado una exposición titulada «Entre libros y tableros» que se podrá visitar hasta mediados de septiembre. Es el complemento ideal porque une la lectura con el ajedrez a través de una selección bibliográfica muy cuidada, demostrando que ambos mundos van de la mano y que siempre hay una buena historia esperando tras una apertura clásica o una defensa enrocada.
Esta iniciativa municipal termina siendo mucho más que un simple cursillo de verano, consolidándose como una herramienta de dinamización social que acerca las bibliotecas a los más jóvenes. Con plazas que vuelan en pocos días y un sistema de inscripción sencillo, Salamanca refuerza su apuesta por el ajedrez educativo como un pilar para el desarrollo intelectual de los niños, dejando claro que el tablero es un lugar perfecto para hacer amigos y aprender lecciones que sirven para toda la vida.


