Muere Augusto Menvielle, ingeniero clave en el agua de Canarias y referente del ajedrez

Última actualización: 31 de enero de 2026
Autor: Isaac
  • Fallece a los 87 años Augusto Carlos Menvielle Laccourreye, ingeniero y destacado ajedrecista, en la Clínica San Roque de Las Palmas de Gran Canaria.
  • Fue pieza clave en la modernización hídrica de Canarias y ocupó cargos como consejero de Política Territorial y director general de Aguas.
  • Maestro FIDE con más de siete décadas en los tableros, campeón de España por equipos, olímpico y figura esencial del ajedrez canario.
  • Su trayectoria vital enlaza política, ingeniería hidráulica y ajedrez, dejando una huella profunda en la sociedad y el deporte de las islas.

Noticia sobre el fallecimiento de Augusto Menvielle

La sociedad canaria despide estos días a Augusto Carlos Menvielle Laccourreye, una figura que supo combinar como pocos la vocación de servicio público con una pasión inagotable por el ajedrez. Su muerte, a los 87 años, ha provocado una oleada de recuerdos y muestras de cariño en el ámbito institucional, profesional y deportivo de las islas.

Nacido en Barcelona en 1938, criado en Madrid y afincado en Las Palmas de Gran Canaria desde 1969, Menvielle deja tras de sí un legado que une ingeniería, política hidráulica y ajedrez de alto nivel. Quienes le conocieron destacan tanto su capacidad técnica y visión estratégica como su carácter cercano y su comportamiento impecable dentro y fuera del tablero.

Fallecimiento y datos biográficos esenciales

Augusto Menvielle falleció este miércoles en la Clínica San Roque, en Las Palmas de Gran Canaria, a los 87 años de edad. Nació el 12 de agosto de 1938 en Barcelona, aunque pasó buena parte de su juventud en Madrid, ciudad en la que se formó académicamente y dio sus primeros pasos en la élite del ajedrez español.

Era hijo de padre francés y madre española, también de origen galo. Su progenitora, María Ángeles Laccourreye, trabajó en el gabinete del presidente de la II República, Juan Negrín. Precisamente por ese destino político y por el avance de las tropas franquistas en la capital, la familia se trasladó a Barcelona, donde nació Augusto antes de retornar a Madrid tras la guerra.

Quienes han glosado su trayectoria subrayan que fue, por derecho propio, un ejemplo para las nuevas generaciones del ajedrez canario y un ingeniero muy respetado. Ya jubilado, seguía vinculado tanto al debate sobre la ordenación territorial y la gestión del agua como al ajedrez de competición, al que no renunció ni con más de ocho décadas a sus espaldas.

En el plano personal, Menvielle era viudo de María Gómez de la Iglesia, fallecida dos años antes que él. Era padre de tres hijos —Carlos, Nacho y Guillermo— y abuelo de tres nietos: Lucía, Simón y Martina. Sus últimos días estuvieron rodeados del afecto de su entorno familiar y de numerosos amigos.

El velatorio se está llevando a cabo en el Tanatorio San Miguel, en la capital grancanaria, hasta donde se han acercado numerosos aficionados al ajedrez, antiguos compañeros de profesión y responsables públicos para despedirse de quien consideran un referente humano y profesional.

Formación como ingeniero y primeros pasos profesionales

Desde joven, Augusto Menvielle apostó por compaginar sus inquietudes intelectuales con una sólida carrera académica. En Madrid cursó la exigente titulación de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, que más tarde culminaría con el doctorado. Esta preparación le abrió las puertas a responsabilidades técnicas de primer nivel en la administración pública.

Tras una etapa inicial centrada en los estudios y en sus primeros logros ajedrecísticos, Menvielle decidió priorizar su formación universitaria sobre el calendario competitivo, algo que siempre consideró una decisión acertada. Superó oposiciones a mediados de los años sesenta y comenzó así una carrera funcionarial marcada por la especialización en infraestructuras hidráulicas.

En 1969 se produjo un giro decisivo en su vida al ser nombrado jefe del Servicio Hidráulico en Las Palmas de Gran Canaria del entonces Ministerio de Obras Públicas. Ese traslado, motivado por razones profesionales, acabaría convirtiendo a Augusto Menvielle en una pieza clave de la modernización hídrica del archipiélago y, a la vez, en uno de los grandes impulsores del ajedrez en las islas.

Su trayectoria administrativa no se detuvo ahí. En 1978 fue designado delegado del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU) en Toledo, un cargo que desempeñó durante dos años. Posteriormente, en 1980, regresó a Las Palmas de Gran Canaria como delegado del mismo Ministerio, profundizando en su conocimiento técnico de las necesidades de agua y ordenación en el territorio canario.

Ya en 1985, en pleno proceso de traspaso de competencias a las comunidades autónomas, pasó a ejercer como jefe de la Dependencia Regional de la Delegación Especial de Hacienda en Canarias. Esa combinación de experiencia en obras públicas, gestión de recursos y conocimiento de los marcos presupuestarios resultaría decisiva en su posterior etapa política.

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Responsabilidades políticas y ordenación territorial

El salto de Augusto Menvielle a la política activa se produjo de la mano del Centro Democrático y Social (CDS), la formación liderada en Canarias por Lorenzo Olarte. En las elecciones autonómicas de 1987 fue incluido como número dos en la lista y resultó elegido parlamentario regional, iniciando así una nueva faceta de servicio público.

Tras el acuerdo de gobierno entre el CDS y las Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC), con Fernando Fernández como presidente —posteriormente sustituido por Lorenzo Olarte durante la legislatura—, Menvielle fue nombrado consejero de Política Territorial del Gobierno de Canarias. Ocupó el cargo entre 1987 y 1991, en un periodo decisivo para la ordenación del territorio en el archipiélago.

Desde esa consejería, impulsó la elaboración y aprobación de los Planes Insulares de Ordenación, herramientas básicas para ordenar el crecimiento urbano, la protección del medio ambiente y la planificación de infraestructuras. El plan de Lanzarote fue el primero en ver la luz, marcando un hito en la manera de entender el desarrollo insular.

Además de su papel en el Ejecutivo autonómico, fue concejal del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, donde asumió competencias relacionadas con el agua hasta 1993. Ese mismo año regresó a la Dirección General de Aguas, organismo en el que llegó a ocupar los máximos puestos de responsabilidad, desde director general hasta jefe regional del área.

Su jubilación se produjo en 2008, después de décadas vinculado a la gestión pública. Durante ese tiempo, colegas y responsables institucionales han destacado su capacidad de negociación con los ministerios en Madrid, su rigor técnico y su actitud dialogante, cualidades que facilitaron la consecución de importantes inversiones para el archipiélago.

Un arquitecto clave de la revolución hídrica en Canarias

Una de las contribuciones más recordadas de Augusto Menvielle es su papel en la transformación del modelo de abastecimiento de agua en las islas. Durante muchos años, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura sufrieron una grave escasez hídrica, que lastraba su desarrollo económico y condicionaba seriamente la vida cotidiana de la población.

Formando parte del equipo técnico y de gestión de la administración canaria, Menvielle contribuyó a pilotar la decisiva etapa de desalación y tratamiento de aguas que permitió dejar atrás esa situación de dependencia y precariedad. Bajo su impulso y el de otros especialistas, Canarias pasó de padecer restricciones crónicas a convertirse en un territorio pionero en tecnología hídrica.

Gracias a ese esfuerzo coordinado entre administraciones y empresas, el archipiélago terminó situándose como referente internacional en desalación y reutilización del agua. Firmas del sector utilizaron las islas como banco de pruebas para desarrollar soluciones que luego exportaron a otros puntos del planeta.

El impacto fue especialmente notable en Lanzarote y Fuerteventura, islas tradicionalmente muy vulnerables a la sequía. La mejora en el suministro de agua hizo posible un salto cualitativo en el desarrollo turístico, la expansión de la planta alojativa y la creación de infraestructuras que, hasta entonces, resultaban impensables sin un abastecimiento seguro.

En reconocimiento a esta trayectoria, el Colegio Nacional de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos le concedió en 2013 la Medalla al Mérito Profesional. El galardón premió tanto su capacidad técnica como la forma en que supo integrar el conocimiento de campo con la toma de decisiones políticas y administrativas.

Una vida entera entre tableros: de niño prodigio a Maestro FIDE

Si en el terreno profesional Augusto Menvielle fue un ingeniero y gestor de referencia, en el ámbito deportivo su nombre está indisolublemente ligado al ajedrez. Aprendió a jugar de niño, de manera informal con amigos, pero muy pronto demostró un talento poco común para el llamado deporte ciencia.

Su primer gran hito llegó en 1950, cuando, con apenas 12 años, derrotó en una exhibición simultánea a Arturo «Arturito» Pomar, el niño prodigio del ajedrez español. Aquel resultado fue el detonante de su entusiasmo definitivo por el juego y le impulsó a integrarse en la sección de ajedrez del Real Madrid Club de Fútbol, uno de los conjuntos más potentes de la época.

Con 18 años irrumpió con fuerza en el circuito madrileño, superando a figuras consagradas como Pomar, Román Torán y Jesús Díez del Corral en un torneo organizado por el propio Real Madrid. A partir de ahí, su nombre comenzó a sonar con fuerza en el ajedrez nacional, combinando éxitos individuales y por equipos.

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Su evolución competitiva le llevó a conquistar el título de campeón de Castilla y a acumular numerosos campeonatos provinciales y regionales, tanto en la Península como más tarde en Canarias. En el plano individual, fue dos veces subcampeón de España, rozando el título nacional absoluto en varias ocasiones.

A nivel internacional, Menvielle alcanzó el rango de Maestro FIDE, uno de los títulos oficiales de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), solo por debajo de Gran Maestro y Maestro Internacional. Dada su fuerza de juego, muchos especialistas lo equiparaban a un Maestro Internacional de gran nivel, más que por la titulación, por la calidad y regularidad de sus resultados.

Olimpíadas, Campeonatos de España y ajedrez árabe

El palmarés de Augusto Menvielle incluye hitos que lo sitúan entre los nombres destacados del ajedrez español de la segunda mitad del siglo XX. Formó parte, en 1964 y 1966, del equipo olímpico español que disputó las Olimpiadas de Ajedrez en Israel y Cuba, respectivamente. La cita de La Habana fue, según contaba a sus amigos, uno de los recuerdos más queridos de su vida deportiva.

En la modalidad por equipos, Menvielle fue multicampeón de España con el Real Madrid, logrando el título nacional en 1957, 1959, 1961 y 1962, además de sumar varios subcampeonatos. Compartió filas con grandes jugadores de su época, como Arturo Pomar, Román Torán, Jesús Díez del Corral, José Ramón Arrupe, Esteban Gete, José González Roldán o Jaime Sicilia, entre otros.

Ya afincado en Canarias, se integró en el potente equipo de la Caja Insular de Ahorros (La Caja de Canarias), con el que conquistó el que fue el primer título de España para un conjunto canario. Aquel éxito, logrado en Barcelona en 1973 junto a figuras como Ricardo Calvo, Fernando Visier, Ángel Fernández y Juan Rafael Betancort, supuso un antes y un después para el ajedrez del archipiélago.

En torneos internacionales, uno de sus resultados más recordados fue su victoria en Palma de Mallorca frente al gran maestro húngaro Lajos Portisch, uno de los mejores jugadores del mundo en aquel momento. Menvielle solía comentar, con cierta ironía, que Portisch «se le daba bien», ya que en sus enfrentamientos directos logró una victoria, unas tablas y solo una derrota.

Su afán por explorar distintas facetas del juego le llevó también a competir en ajedrez árabe, una variante con reglas diferentes en el movimiento de las piezas. Aprovechando que muchos rivales desconocían esta modalidad, consiguió varias victorias sorprendentes, que él mismo relataba con humor cuando recordaba sus años de competición.

Presencia decisiva en el auge del ajedrez canario

La llegada de Augusto Menvielle a Gran Canaria en 1969 fue recibida en el entorno ajedrecístico como un auténtico revulsivo. Su incorporación a los torneos insulares supuso un salto inmediato de nivel competitivo y contribuyó a consolidar lo que luego se conocería como la edad de oro del ajedrez canario.

En los campeonatos provinciales empezó a medirse con las principales figuras locales: Ángel Fernández, Juan Pedro Domínguez, Juan Rafael Betancort, Pedro Lezcano, Germán Pírez, Gonzalo Angulo, Juan Antonio Valcárcel, Blas Rodríguez, Alejandro Ortega y, a partir de 1971, jugadores como Fernando Visier, Ricardo Calvo o Bernard Huguet. Esos torneos, muy disputados, se convirtieron en un referente nacional.

En ese contexto, el equipo de la Caja de Canarias fue aglutinando talento hasta alcanzar su primer Campeonato de España por equipos en 1973. Aquel logro, celebrado medio siglo después en 2023 con un homenaje especial, sigue siendo uno de los hitos más recordados del deporte canario. En ese acto conmemorativo, el Club de Ajedrez Fundación La Caja de Canarias homenajeó a los integrantes del conjunto campeón, entre ellos los ya fallecidos Ricardo Calvo y Ángel Fernández, además de Fernando Visier, Juan Rafael Betancort y el propio Menvielle.

En dicha celebración, Augusto fue el único de los integrantes históricos que pudo asistir en persona. Recibió una larga y cerrada ovación de los jugadores y aficionados presentes, muchos en pie, en una escena que varios testigos describen como especialmente emotiva. Aquella placa no solo reconocía sus logros deportivos, sino también su carácter y su entrega al ajedrez canario.

Más allá de su faceta como jugador, Menvielle asumió responsabilidades organizativas. Presidió la Federación Insular de Ajedrez de Gran Canaria entre 1979 y 1985, periodo en el que se celebraron torneos de gran relevancia, entre ellos un Interzonal «de los de antes», el Campeonato de España individual de 1983 —que ganó José García Padrón— y un sextangular que trajo por primera vez a la isla al legendario Víktor Korchnoi en 1981.

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Su presencia impulsó también la creación de un ambiente competitivo vibrante, reforzado por la visita de figuras internacionales como el danés Bent Larsen, que pisó Gran Canaria por primera vez en diciembre de 1969, 23 años después de la célebre visita de Alexander Alekhine. Aquella etapa, marcada por la organización de grandes eventos y la irrupción de nuevos talentos locales, cimentó el prestigio ajedrecístico de las islas.

Un ajedrecista incansable hasta los 87 años

Una de las facetas que más admiración despierta en la figura de Augusto Menvielle es su perseverancia en la competición. A pesar de su avanzada edad, seguía participando en campeonatos y ligas locales, manteniendo intacta la ilusión por sentarse frente al tablero.

Poco antes de su fallecimiento, con 87 años, llegó a llamar nuevamente a su amigo José García Padrón, ex campeón de España, para pedirle que tramitara su inscripción con el equipo Canarias Chess en el campeonato insular. Aquella conversación, en la que insistía en que quería seguir jugando la temporada, ha sido recordada estos días como muestra de su carácter luchador.

Quienes analizaron su estilo coinciden en que su sello personal era una búsqueda constante de la victoria. Rehuía las tablas fáciles y las posiciones anodinas, y prefería asumir riesgos con tal de intentar tumbar al rival. Algunos cronistas llegan a afirmar que podría ostentar el «récord» de ser uno de los jugadores españoles que menos empates firmó en su larguísima trayectoria competitiva.

En sus más de setenta años vinculado al ajedrez, se midió con generaciones muy distintas de jugadores, adaptando su repertorio, incluyendo aperturas clásicas como la Apertura Italiana, y su manera de entender la estrategia a los cambios del juego. Sin embargo, mantuvo constante un rasgo: su comportamiento respetuoso con todos, desde los grandes maestros hasta el rival más joven y desconocido.

Esa combinación de ambición sobre el tablero y corrección absoluta en el trato personal llevó a muchos a definirlo como un caballero del ajedrez. Su ejemplo sigue presente en clubes, escuelas y torneos de las islas, donde se le cita a menudo como modelo para los más jóvenes.

Reconocimientos y recuerdo de una trayectoria ejemplar

A lo largo de su vida, Augusto Menvielle acumuló reconocimientos tanto en el ámbito profesional como en el deportivo. Además de la Medalla al Mérito Profesional del Colegio Nacional de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, recibió homenajes de clubes, federaciones y entidades vinculadas al ajedrez por su larga dedicación a este deporte.

Su figura ha sido descrita como ejemplar en la actividad ajedrecística, en su vida profesional y en su faceta personal. Compañeros de trabajo y amigos resaltan su discreción, su capacidad de trabajo y una honestidad que consideraban fuera de toda duda. No son pocos los que subrayan que supo coordinar su pasión por el ajedrez con la exigente responsabilidad de gestionar recursos tan sensibles como el agua.

Medios de comunicación y entidades como CANARIAS7 han transmitido públicamente sus condolencias a la familia y allegados, destacando la huella profunda que deja en el deporte y en la gestión pública de las islas. Más allá de los cargos que ocupó, se le recuerda por la forma de ejercerlos, combinando rigor técnico y vocación de servicio.

En el entorno ajedrecístico, la noticia de su muerte ha provocado un aluvión de mensajes de agradecimiento y anécdotas compartidas. Desde veteranos que lo tuvieron como rival o compañero de equipo hasta jóvenes que lo conocieron en torneos recientes, muchos coinciden en señalar que su sola presencia en la sala de juego era sinónimo de respeto y deportividad.

Queda así el recuerdo de un hombre que, a lo largo de casi nueve décadas, contribuyó a cambiar la realidad hídrica de Canarias y a elevar el ajedrez de las islas a cotas de prestigio nacional e internacional. Su figura se mantiene viva en las infraestructuras que ayudó a impulsar, en los planes de ordenación que contribuyó a diseñar y en las innumerables partidas que dejaron su impronta en generaciones de jugadores.

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