- Jan Timman, nacido en Ámsterdam en 1951 y fallecido en febrero de 2026, fue durante décadas el mejor jugador neerlandés y uno de los grandes del ajedrez mundial.
- Alcanzó el número dos del ranking FIDE en 1982, fue nueve veces campeón de los Países Bajos y aspirante al título mundial, enfrentándose a Anatoly Karpov en el Mundial FIDE de 1993.
- Su palmarés incluye victorias en numerosos torneos de élite y 13 participaciones olímpicas, además de una influyente obra escrita y una notable producción de estudios de finales.
- Más allá de sus resultados, dejó una profunda huella como autor, editor, compositor de estudios y figura central del ajedrez europeo y mundial.

La desaparición de Jan Hendrik Timman en febrero de 2026 cierra una etapa clave en la historia del ajedrez moderno. Considerado durante años el mejor jugador occidental, fue mucho más que un gran maestro de élite: un competidor incansable, un analista finísimo y una voz influyente en la cultura ajedrecística internacional.
A lo largo de más de tres décadas en la cumbre, Timman combinó resultados deportivos de primer nivel con una prolífica actividad como escritor, editor y compositor de estudios. Su trayectoria, marcada por la búsqueda constante del título mundial y por un estilo creativo y combativo, le convirtió en una referencia para varias generaciones de aficionados y profesionales.
Infancia, descubrimiento del ajedrez y primeros éxitos
Jan Timman nació en Ámsterdam el 14 de diciembre de 1951, en una familia muy ligada a las matemáticas. Su padre, Rein Timman, era un reconocido profesor de matemáticas aplicadas y fue precisamente él quien le enseñó a mover las piezas cuando Jan tenía unos ocho años. Muy pronto quedó claro que aquel niño no era un aficionado más.
Entre las anécdotas que ilustran su precoz talento destaca una simultánea con el excampeón mundial Max Euwe, también neerlandés. Con solo doce años, Timman logró entablar aquella partida, un resultado que llamó la atención de la comunidad ajedrecística local y fue el preludio de una carrera fulgurante.
En la adolescencia se impuso en el Campeonato Juvenil de los Países Bajos, título que consiguió a los 14 años, y poco después dio el salto al escenario internacional de la categoría junior. En 1967, en el Campeonato del Mundo Juvenil disputado en Jerusalén, obtuvo la medalla de bronce con tan solo 15 años, confirmando que era una de las grandes promesas europeas.
Su progresión deportiva fue muy rápida. En 1971 alcanzó el título de Maestro Internacional (IM) y apenas tres años después, en 1974, la FIDE le concedió el título de Gran Maestro (GM). En aquel momento se convirtió en el tercer gran maestro de la historia del ajedrez neerlandés, tras Max Euwe y Jan Hein Donner, un hito que reforzó su papel como sucesor natural de la tradición ajedrecística de su país.
Ascenso al estrellato: el mejor del Oeste
El crecimiento de su fuerza de juego a lo largo de los años setenta y ochenta quedó reflejado en las listas de clasificación de la FIDE. En enero de 1982, Timman ocupaba el segundo puesto del ranking mundial, solo por detrás del campeón Anatoly Karpov. A comienzos de 1990 alcanzó su pico de Elo con 2680 puntos, situándose entonces en el tercer lugar del mundo, tras Garry Kasparov y el propio Karpov.
En una época dominada por la escuela soviética, Timman se ganó el apelativo de “el mejor del Oeste”, ya que durante años fue el jugador no soviético más fuerte y el único que parecía capaz de discutirles el dominio en torneos de élite y ciclos por el Campeonato del Mundo. Sus resultados le mantenían con regularidad entre los diez mejores del planeta hasta entrados los años noventa.
En el ámbito nacional, su hegemonía fue casi absoluta. Jan Timman conquistó el Campeonato de los Países Bajos en nueve ocasiones, un registro repartido entre 1974 y 1996 (1974, 1975, 1976, 1978, 1980, 1981, 1983, 1987 y 1996). Ese dominio prolongado consolidó su condición de número uno neerlandés durante largo tiempo.
Grandes torneos y victorias destacadas
El palmarés de Timman en torneos internacionales es tan amplio que cuesta abarcarlo en una sola lista. Sus primeros grandes triunfos llegaron en la década de los setenta, con actuaciones sobresalientes en Hastings 1973/74, donde compartió el primer puesto con Mijaíl Tal, Oleg Kuzmin y László Szabó, y en torneos como Sombor 1974 (empatado con Boris Gulko), Netanya 1975 y Reykjavík 1976 (junto a Friðrik Ólafsson).
A finales de los setenta se impuso en citas importantes como el IBM de Ámsterdam 1978, Nikšić 1978 y el torneo de Bled/Portorož 1979, consolidándose como un habitual de las grandes invitaciones. Aquellos resultados le abrieron las puertas de los interzonales y le situaron en la ruta hacia el ciclo del Campeonato del Mundo.
Los años ochenta fueron su periodo más brillante. Timman sumó victorias en torneos de enorme prestigio, entre ellos el IBM de Ámsterdam 1981, el tradicional torneo de Wijk aan Zee (entonces Hoogovens) en 1981 y 1985, y el fortísimo Linares 1988. Además, compartió la primera plaza en el Euwe Memorial 1987 (junto a Karpov) y repitió triunfo en la edición de 1989.
Su agenda incluía de forma habitual supertorneos por todo el mundo. Aparecen en su hoja de servicios éxitos como Las Palmas 1981, Mar del Plata 1982, Bugojno 1984 y Sarajevo 1984 (compartiendo triunfo con Viktor Korchnoi). En 1989 ganó el World Cup de Róterdam, subrayando su pertenencia a la élite absoluta.
Una de sus actuaciones más recordadas por los aficionados fue el torneo rápido Immopar de París en 1991. En aquel evento por eliminatorias, Timman encadenó victorias sobre Gata Kamsky, Anatoly Karpov, Viswanathan Anand y Garry Kasparov, una secuencia de triunfos frente a la crème de la crème mundial que reforzó su fama de jugador peligrosísimo en cualquier formato.
El largo camino hacia el título mundial
La ambición de Timman de luchar por la corona mundial comenzó a materializarse a principios de los años setenta, pero tardó más de lo que cabía esperar en convertirle en aspirante oficial. Mientras su coetáneo Karpov era ya candidato en 1974 y campeón del mundo en 1975, el neerlandés tuvo que esperar hasta finales de la década para jugar su primer interzonal.
En 1978 compartió el primer puesto en el Zonal de Ámsterdam con Tony Miles, lo que le permitió clasificarse para el Interzonal de Río de Janeiro 1979. Allí se quedó muy cerca de alcanzar una plaza para los Candidatos, un contratiempo que se repitió en el Interzonal de Las Palmas 1982, donde su actuación fue considerada por él mismo como discreta.
Su gran oportunidad en la fase interzonal llegó en 1985, cuando ganó el Interzonal de Taxco, clasificándose al fin para los matches de Candidatos. No obstante, fue eliminado en la primera ronda por Artur Yusúpov, un tropiezo que pospuso su irrupción definitiva en el ciclo mundial.
La revancha llegó en la siguiente edición. En el ciclo que culminó en 1990, Timman encadenó victorias sobre Valeri Salov, Lajos Portisch y Jonathan Speelman, alcanzando así la final de Candidatos. Allí le esperaba Anatoly Karpov, que se impuso y privó al neerlandés de disputar el título a Garry Kasparov.
En el ciclo posterior, Timman volvió a llegar muy lejos. Superó sucesivamente a Robert Hübner, Viktor Korchnoi y Artur Yusúpov, alcanzando otra vez la final de Candidatos, esta vez contra Nigel Short. El inglés ganó el match de 1993, por lo que se ganó el derecho a enfrentarse a Kasparov en el encuentro que, finalmente, se celebró fuera del paraguas de la FIDE.
El duelo con Karpov por el Mundial FIDE de 1993
La ruptura entre Kasparov y Short con la FIDE en 1993 abrió una vía inesperada para Timman. Ante la decisión de ambos de disputar un duelo por el campeonato al margen de la federación internacional, la FIDE organizó su propio Campeonato del Mundo y colocó en el cartel a Anatoly Karpov y Jan Timman, como finalistas de los últimos ciclos de Candidatos.
Aquel encuentro se programó a 24 partidas y tuvo la particularidad de disputarse en varias sedes: Zwolle, Arnhem, Ámsterdam y Yakarta, entre septiembre y noviembre de 1993. Para Timman, era la gran oportunidad de su vida de coronarse campeón mundial bajo el paraguas de la FIDE.
Karpov llegaba con una notable ventaja de experiencia en duelos por el título y con un Elo claramente superior, factores que se dejaron sentir en el desarrollo del match. Aunque Timman planteó batalla y firmó partidas de gran calidad, el balance global fue favorable al ex campeón soviético.
El resultado final fue de 12,5-8,5 a favor de Karpov, un marcador que reflejaba tanto la fortaleza del ruso en el formato de match largo como el esfuerzo de Timman por mantenerse en la lucha. A pesar de la derrota, su condición de aspirante oficial al título mundial quedó registrada como uno de los puntos culminantes de su carrera.
Últimos ciclos, declive competitivo y retirada
Tras el duelo de 1993, la presencia de Timman en lo más alto del ajedrez mundial fue perdiendo peso poco a poco. En el ciclo de Candidatos de 1996 cayó eliminado en la primera ronda, y sus intentos posteriores en los campeonatos del mundo por sistema eliminatorio (los KOs de la FIDE de 1998 y 1999) tampoco le devolvieron a la primera línea.
La suma de los años, el relevo generacional y la creciente profesionalización del circuito hicieron que su rendimiento competitivo disminuyera de forma significativa a partir de mediados de los noventa. Aun así, Timman siguió siendo un rival respetado y un invitado habitual a torneos importantes, incluso cuando su Elo ya no le situaba entre la élite.
Su presencia en competiciones de alto nivel se fue espaciando con el tiempo, pero mantuvo la actividad en eventos nacionales y abiertos fuertes. Entre sus últimas apariciones destaca su participación en el Campeonato de los Países Bajos de 2024, un torneo por sistema de eliminatorias en el que perdió en primera ronda frente a Erwin l’Ami.
Poco después, en mayo de 2025, Timman anunció públicamente que ponía punto final a su carrera sobre el tablero. De esa forma cerraba una etapa de más de medio siglo de competición, desde los primeros campeonatos juveniles hasta los últimos torneos de veteranos.
La selección neerlandesa y los éxitos por equipos
Además de su trayectoria individual, Jan Timman fue durante décadas el emblema de la selección de los Países Bajos. Representó a su país en 13 Olimpiadas de ajedrez, entre 1972 y 2004, ocupando el primer tablero en 11 de esas ocasiones, un dato que habla por sí solo de su condición de líder indiscutible.
Su mayor logro olímpico llegó en la Olimpiada de Haifa 1976, donde firmó una sobresaliente actuación en el primer tablero con una puntuación de 8,5 puntos sobre 11 posibles. Este resultado le valió la medalla de oro individual al mejor desempeño en el primer tablero y contribuyó de forma decisiva a que Países Bajos se alzara con la medalla de plata por equipos, solo por detrás de Estados Unidos.
La aportación de Timman a la causa neerlandesa no se limitó a las Olimpiadas. En 2005 formó parte del conjunto que se proclamó campeón de Europa por equipos en Gotemburgo, junto a Loek van Wely, Ivan Sokolov, Sergej Tiviakov y Erik van den Doel. Aquel título continental fue otro de los hitos colectivos de su carrera.
Con su presencia constante en los primeros tableros, Timman se convirtió en un referente para generaciones de jugadores neerlandeses, que veían en él un modelo de compromiso con el equipo nacional y un ejemplo de cómo combinar el calendario individual con las obligaciones con la selección.
Estilo de juego y aportaciones sobre el tablero
Los contemporáneos de Timman suelen coincidir en definirle como un jugador de estilo universal y muy variado. Era capaz de desenvolverse con soltura tanto en posiciones tácticas agudas como en estructuras estratégicas de largo plazo, lo que le permitía adaptar sus planteamientos al rival y a las exigencias del torneo.
A su mejor nivel, sus partidas eran consideradas de una calidad altísima, cargadas de ideas originales y recursos creativos. Este enfoque le convirtió en uno de los ajedrecistas más interesantes de su generación a nivel artístico, y muchas de sus mejores partidas se siguen estudiando hoy en día en manuales y bases de datos.
Sin embargo, Timman también fue muy honesto al analizar sus propias limitaciones. En su libro Timman’s Triumphs, reconocía que a menudo se le escapaban ventajas ganadas, especialmente en el tramo final de la partida, y que con negras aceptaba demasiadas posiciones dudosas. Estos factores, según él mismo, fueron los principales lastres que le impidieron alcanzar resultados todavía más espectaculares.
Pese a esas autocríticas, el respeto que generaba entre sus colegas era enorme. Sus enfrentamientos con los mejores jugadores soviéticos y posteriores estrellas como Kasparov, Karpov o Anand conforman un catálogo de partidas de alto voltaje, donde se aprecia su tenacidad, su capacidad de cálculo y su predisposición a luchar hasta el final.
Autor, editor y figura clave en la literatura ajedrecística
Más allá del tablero, Timman dejó una huella profunda como escritor y periodista de ajedrez. Fue una de las voces más influyentes en la literatura especializada de las últimas décadas, combinando su experiencia de élite con una prosa clara y un gran sentido crítico.
Desde mediados de los años ochenta estuvo estrechamente vinculado a la revista New In Chess, publicación neerlandesa que se convirtió en una referencia internacional. Timman fue su primer editor en 1984 y, durante muchos años, uno de sus principales colaboradores, firmando artículos, análisis y comentarios que ayudaron a formar a numerosas generaciones de jugadores.
Su producción bibliográfica es amplia y variada. Entre sus obras más destacadas se encuentran The Art of Chess Analysis (publicada en 1980), un clásico sobre el análisis de posiciones complejas; Timman’s Selected Games (1995), donde repasa y comenta algunas de sus mejores partidas; y The Art of the Endgame: My Journeys in the Magical World of Endgame Studies (2011), centrada en el fascinante universo de los finales artísticos.
Ya en el siglo XXI continuó su labor con títulos como The Art of Attacking Chess y Timman’s Titans, este último una mirada muy personal a leyendas del tablero y a la élite contemporánea. Sus libros destacan por combinar rigor técnico y tono cercano, lo que los hace accesibles tanto a jugadores avanzados como a aficionados con ganas de aprender.
Su aportación escrita es considerada una de las razones principales por las que, para muchos, el nombre de Timman está ligado no solo a grandes torneos, sino también a la reflexión y al estudio profundo del juego.
Compositor de estudios y magia en los finales
Otra faceta en la que Jan Timman brilló con luz propia fue la de compositor de estudios de finales. A diferencia de la mayoría de grandes maestros de competición, que se centran casi exclusivamente en su carrera práctica, Timman desarrolló una intensa actividad en el campo de los problemas artísticos.
Este interés por los estudios de finales se tradujo en una producción abundante y reconocida, en la que exploraba recursos escondidos, maniobras sorprendentes y temas tácticos muy refinados. Era considerado uno de los jugadores de élite más fuertes que se dedicaron seriamente a la composición, uniendo así dos mundos que no siempre se tocan.
Muchos colegas destacaron su capacidad para trasladar a los estudios la misma creatividad que mostraba en la competición. En su entorno más cercano, amigos y colaboradores recordaban cómo disfrutaba comentando problemas y finales, aportando ideas brillantes y originales.
Quienes compartieron afición con él en este ámbito han subrayado a menudo que, en las conversaciones sobre estudios y problemas, Timman siempre aportaba puntos de vista chispeantes y sugerentes, algo que hacía de esos intercambios un auténtico lujo intelectual.
Reconocimientos y Hall of Fame
A lo largo de su vida, Jan Timman recibió numerosos reconocimientos por su trayectoria deportiva y su contribución global al ajedrez. Más allá de los trofeos y las medallas, varias instituciones subrayaron su papel en la historia del juego.
En octubre de 2025 fue incorporado al World Chess Hall of Fame, un honor reservado a aquellas figuras cuya influencia trasciende ampliamente los resultados individuales. Esta distinción llegó cuando su carrera competitiva ya estaba prácticamente cerrada, a modo de reconocimiento a toda una vida dedicada al ajedrez.
Tras su fallecimiento, tanto la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) como la Unión Europea de Ajedrez (ECU) emitieron comunicados lamentando la pérdida del gran maestro neerlandés. En ellos se destacaba su ingenio creativo, su espíritu de lucha y su papel como uno de los grandes referentes del ajedrez europeo en la segunda mitad del siglo XX.
Las notas de condolencia se extendieron también al ámbito nacional, con mensajes dirigidos a su familia, amigos y a toda la comunidad ajedrecística neerlandesa. En todos los casos se incidía en que el legado de Timman formará parte de la historia del ajedrez europeo y mundial durante mucho tiempo.
Formación, vida personal y huella humana
Antes de dedicarse por completo al ajedrez, Timman inició estudios de matemáticas, siguiendo la estela de sus padres. Aunque finalmente eligió el tablero como ocupación principal, esa base académica contribuyó sin duda a su forma lógica y estructurada de abordar las posiciones.
Su vida personal también llamó la atención fuera del ámbito estrictamente deportivo. La novela Secret Love, de Laurie Langenbach, está inspirada en su estilo de vida bohemio en los años setenta, lo que da una idea de la personalidad singular y algo excéntrica que proyectaba en aquella época.
En el terreno familiar, en 1978 contrajo matrimonio con la psicóloga surinamesa Ilse-Marie Dorff, con quien tuvo dos hijos, Dehlia y Arthur. La pareja se separó a finales de los años noventa. Más adelante, Timman se casó con la ajedrecista Geertje Dirkse, con la que compartió tanto la vida personal como la afición común por el juego.
Quienes le trataron de cerca hablan de una persona cercana, con un sentido del humor particular y una gran pasión por hablar de ajedrez, en especial de estudios y problemas. Amistades de décadas recuerdan conversaciones improvisadas en torneos y encuentros, donde Timman aportaba siempre comentarios brillantes y muy personales.
Fecha de fallecimiento y reacciones del mundo del ajedrez
Jan Timman falleció el 18 de febrero de 2026, a los 74 años de edad. La noticia corrió rápidamente por los principales portales y organizaciones ajedrecísticas, que se hicieron eco del adiós a uno de los grandes referentes de la segunda mitad del siglo XX.
La FIDE subrayó en su comunicado que Timman fue nueve veces campeón neerlandés, participante habitual en los Candidatos y figura clave del ajedrez de élite desde finales de los años setenta hasta comienzos de los noventa. Se destacó su estilo imaginativo, sus logros competitivos y su importante legado literario.
La Unión Europea de Ajedrez (ECU) también expresó su pesar por la pérdida de quien describió como uno de los jugadores holandeses más célebres y una figura de gran influencia en la comunidad ajedrecística internacional. Sus mensajes hicieron hincapié en su dedicación de por vida al juego y en el ejemplo que deja a futuras generaciones.
En el ámbito más personal, amigos y colegas recordaron su calidez en el trato y la riqueza de sus aportaciones en charlas informales, especialmente cuando el tema giraba en torno a estudios, problemas y finales artísticos. Para muchos, más allá de su condición de leyenda competitiva, fue sobre todo un compañero de conversación inolvidable.
La figura de Jan Timman queda asociada para siempre a la idea de un ajedrez creativo, luchador y profundamente reflexivo: un número uno neerlandés durante décadas, un aspirante al título mundial, un autor influyente y un compositor de estudios excepcional, cuya obra sobre el tablero y en los libros seguirá viva en las partidas, los análisis y las lecturas de quienes se acerquen al juego en los años venideros.

