- Magnus Carlsen gana la Esports World Cup 2026 sin perder una sola partida.
- El noruego vence a Denis Lazavik en la final por 2-0 en sets (3-1 en cada uno) y se lleva 250.000 dólares.
- Hikaru Nakamura se queda con el tercer puesto tras el abandono de Alireza Firouzja por problemas técnicos.
- El torneo, celebrado en París, repartió 1,5 millones de dólares en premios.

El pasado 15 de agosto, París se convirtió en el epicentro del ajedrez mundial con la celebración de la Esports World Cup, un torneo que reúne a los mejores jugadores del planeta en partidas relámpago. El gran favorito, Magnus Carlsen, no defraudó y revalidó su corona con una autoridad aplastante, demostrando que sigue siendo el rey indiscutible de esta modalidad.
El noruego, que ya había ganado la edición de 2025, cerró el torneo sin conocer la derrota, un logro que habla de su superioridad técnica y mental. En la gran final, se deshizo del joven bielorruso Denis Lazavik con un marcador global de 2-0 en sets, y sin ceder una sola partida en todo el campeonato.
Una final sin historia
La final se disputó a dos sets de cuatro partidas cada uno, y Carlsen se impuso en ambos por 3-1. En el primer set, el número uno del mundo aprovechó un error de Lazavik en la primera partida para tomar la delantera, y aunque el bielorruso plantó cara en las siguientes, no pudo evitar el 3-1. El segundo set siguió un guion calcado, con Carlsen ganando la primera y la cuarta partida, y firmando dos tablas en medio.
Lazavik, de 19 años, llegó a la final con un impresionante historial, ya que también había superado los playoffs sin perder. Sin embargo, la experiencia y la precisión de Carlsen fueron demasiado. El propio noruego explicó después que su estrategia se basaba en jugar de forma sólida y esperar el error del rival, algo que funcionó a la perfección.
El camino del campeón
Antes de la final, Carlsen ya había dado muestras de su poderío. En semifinales, derrotó al francés Alireza Firouzja por un contundente 4-1, en un duelo que tuvo mucho de táctica y nervios. Firouzja, que había sido el único capaz de poner en aprietos al noruego, acabó cediendo ante la presión y los apuros de tiempo.
Por su parte, Lazavik se ganó el puesto en la final tras superar a Hikaru Nakamura en semifinales por 3,5-1,5. El bielorruso mostró un ajedrez muy sólido y sin fisuras, algo que ya había hecho en cuartos de final ante Nodirbek Abdusattorov, a quien venció en un emocionante Armagedón.
El drama del tercer puesto
El duelo por la tercera plaza también dio mucho de hablar. Nakamura y Firouzja se enfrentaron al mejor de seis partidas, y el estadounidense se llevó el triunfo por 4-1, pero no sin polémica. En la cuarta partida, con Nakamura ganando, Firouzja sufrió problemas técnicos y, tras una pausa, cometió varios errores que le llevaron a la derrota. Poco después, el francés decidió abandonar el recinto, lo que se interpretó como una rendición.
Nakamura, que ya había sido tercero en 2025, se embolsó 145.000 dólares, mientras que Firouzja se quedó con 100.000. El propio Nakamura reconoció que entendía la decisión de su rival, aunque se mostró frustrado por las interrupciones.
Premios y contexto
La Esports World Cup 2026, celebrada en París, contó con una bolsa de premios de 1,5 millones de dólares para el ajedrez, de los que 250.000 fueron a parar a Carlsen y 190.000 a Lazavik. Además, los jugadores forman parte de equipos de esports que compiten por un fondo de 30 millones de dólares, lo que añade un aliciente extra.
Carlsen, que también ganó 1.000 puntos para su equipo, Team Liquid, se mostró satisfecho con su actuación: «Estoy encantado de terminar invicto. No intentaba hacer nada fuera de lo normal, sino jugar un ajedrez bastante sólido y aprovechar las oportunidades». El noruego también bromeó sobre el hecho de que todos sus rivales nacieron después del año 2000: «Está bien demostrar que la vieja guardia todavía sabe mover las piezas».
Con este triunfo, Carlsen suma su segundo título consecutivo en la Esports World Cup y sigue agrandando su leyenda. Su dominio en el ajedrez rápido es incuestionable, y aunque jóvenes talentos como Lazavik o Firouzja apuntan maneras, el noruego demuestra una y otra vez que, cuando la presión aprieta, él siempre encuentra la manera de ganar. La cita parisina deja un sabor agridulce por el abandono de Firouzja, pero también confirma que el ajedrez vive un momento dorado en el mundo de los esports.





