- Campeonato oficial de Navarra para veteranos (+50) y superveteranos (+65), con títulos diferenciados pero torneos a menudo conjuntos.
- Formatos variados: ligas cortas o sistema suizo, ritmos clásicos (60’+30” o 90’+30”) y sedes históricas como el Nuevo Casino y el Club Orvina.
- Protagonistas destacados como Rafael Ruiz Escobar, Pedro Viñal o Alfonso Cemborain han marcado varias ediciones con finales muy disputados.
- Importancia deportiva y social, apoyada por clubes como Mikel Deuna y Mikel Gurea y por ayudas REACT UE y FEDER para mejorar la organización.

El campeonato navarro de ajedrez veterano y superveterano se ha convertido en una de las citas más queridas del calendario federativo en Navarra. Para muchos jugadores que han superado la barrera de los 50 o los 65 años, esta competición supone un respiro frente a la dureza de los torneos abiertos con jóvenes muy preparados, un espacio donde pueden medirse con rivales de su misma generación y disfrutar del ajedrez con otro ritmo y otra perspectiva.
A lo largo de los últimos años, este torneo ha ido dejando historias deportivas muy llamativas: campeones que se confirman, favoritos que sufren para imponer su mayor Elo, sorpresas de última hora, cambios de sede muy comentados y hasta decisiones de asamblea que han influido de lleno en el formato. Todo ello ha contribuido a que el Campeonato Navarro Individual de Ajedrez para Veteranos y Super Veteranos sea hoy un evento muy cuidado, con una organización sólida y un seguimiento creciente entre los aficionados.
Qué es el Campeonato Navarro de Ajedrez para Veteranos y Super Veteranos
El Campeonato Navarro de Ajedrez para Veteranos y Super Veteranos es una competición oficial organizada por la Federación Navarra de Ajedrez que corona a los mejores jugadores de la Comunidad Foral en categorías de edad avanzada. Es un torneo individual, válido para Elo FIDE estándar, y se desarrolla bajo un reglamento específico que diferencia a los veteranos de los superveteranos.
En la práctica, se trata de una prueba pensada para ajedrecistas que ya han vivido muchas batallas sobre el tablero, pero que siguen manteniendo un alto nivel competitivo y una enorme pasión por el juego. A diferencia de los campeonatos absolutos o de las competiciones por equipos, aquí se concentra una generación de jugadores con un bagaje muy amplio, lo que se traduce en partidas muy luchadas y llenas de matices estratégicos.
Además de la vertiente estrictamente deportiva, este campeonato cumple una función social muy importante dentro del ajedrez navarro. Permite que muchos veteranos sigan activos en la competición federada, refuerza el tejido de clubes y ofrece un punto de encuentro anual donde se reencuentran compañeros de décadas pasadas, antiguos rivales y nuevos amigos de otras entidades.
A nivel de proyección, el torneo no solo genera interés en Navarra, sino que también aparece en plataformas especializadas y en otros campeonatos como el Campeonato Navarro de Ajedrez Rápido en Pamplona, y en los listados de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), donde figuran los datos técnicos: número de jugadores, árbitros, sistema de juego, ritmo de tiempo y fechas de celebración, entre otros aspectos.
Categorías por edad: veteranos y superveteranos
El campeonato distingue con claridad entre dos franjas de edad, lo que permite ajustar mejor la igualdad competitiva: la categoría de veteranos (a partir de 50 años) y la de superveteranos (a partir de 65 años). Aunque en muchas ediciones se juega un único torneo de forma conjunta, la clasificación final se desdobla en estos dos grupos para la entrega de títulos y premios.
En la práctica, esto significa que en la sala de juego se sientan juntos jugadores de más de 50 años, pero al terminar el torneo se elabora una clasificación específica para veteranos (+50) y otra para superveteranos (+65). De este modo, un participante de 70 años puede pelear tanto por el título general como por el de su franja de edad, lo que añade un aliciente extra a cada ronda.
En algunas ediciones recientes también se ha trabajado en separar eventos masculinos y femeninos, con el objetivo de equilibrar el nivel y fomentar la participación femenina en estas categorías. Esta medida fue apoyada en asamblea gracias a propuestas específicas de los clubes implicados, buscando siempre que la fuerza de juego de los grupos sea lo más homogénea posible.
En cuanto a los formatos, se han empleado tanto sistemas de liga como sistemas suizos. En 2019, por ejemplo, el campeonato navarro de veteranos se disputó mediante liga a doble vuelta entre cuatro participantes, mientras que el de superveteranos se resolvió con una liga a una sola vuelta entre seis jugadores. En otras ediciones, como las más recientes que constan en los listados FIDE, se opta por el sistema suizo con un número de rondas más elevado.
El objetivo de esta estructura de categorías es claro: permitir a los ajedrecistas con más experiencia competir entre iguales, evitando la brecha generacional que se aprecia en otros torneos donde los jugadores jóvenes, con una preparación teórica muy intensa y un ritmo de cálculo altísimo, suelen imponer una presión constante a los veteranos.
Formato de juego, ritmo de tiempo y número de rondas
A nivel técnico, el Campeonato Navarro Individual de Ajedrez para Veteranos y Super Veteranos se ha ido adaptando al calendario y a la normativa federativa, pero siempre manteniendo unos estándares de competición serios y bien definidos. Se trata de un torneo oficial, válido para Elo estándar y registrado ante la FIDE.
En la edición registrada con el código de evento 458248, aparece el nombre de “Campeonato de Navarra Individual de Ajedrez para Veteranos y Super Veteranos 2026”, con sede en Pamplona (ESP). Este torneo se jugó del 2 al 4 de enero de 2026, con un total de 20 jugadores y se disputó bajo sistema suizo (indicada la letra “s” como sistema de emparejamiento), no híbrido, con categoría 0 y control de tiempo estándar.
El ritmo de juego utilizado en esa convocatoria fue de 60 minutos por jugador más 30 segundos de incremento desde la primera jugada. Este control de tiempo, cada vez más habitual, combina la seriedad del ajedrez clásico con una duración de rondas razonable, de forma que el torneo pueda completarse en pocos días sin perder profundidad en las partidas.
Como árbitro principal figuró Mikel Huerga Leache (ESP, FT), mientras que la organización recayó en los responsables habituales del ajedrez navarro. La prueba quedó validada para la lista de Elo estándar de febrero de 2026, lo que garantiza que los resultados de los participantes se tuvieron en cuenta a nivel internacional.
En otras ediciones, el ritmo ha sido algo más largo. Por ejemplo, en los campeonatos disputados en las instalaciones del Club Orvina en 2019 se jugó con 90 minutos más 30 segundos adicionales por jugada, un control de tiempo muy clásico que permite partidas extensas y finales bien trabajados, especialmente adecuado para ligas cortas con pocos jugadores.
Sedes del campeonato: del Nuevo Casino a Berriozar y Orvina
Uno de los elementos que más comentarios ha generado en los últimos años ha sido la elección de la sede para disputar el campeonato. Tradicionalmente, muchas de las ediciones se han jugado en el Nuevo Casino, en pleno centro de Pamplona, un lugar muy simbólico para el ajedrez navarro y situado en la plaza del Castillo.
Durante mucho tiempo, los jugadores identificaban el campeonato de veteranos y superveteranos con los locales sociales del Nuevo Casino, a los que se referían casi como “el salón de estar” de la ciudad. Sin embargo, en una de las ediciones recientes se decidió trasladar la sede a Berriozar, lo que provocó bastantes quejas entre los habituales de esta prueba, que preferían mantener la tradición y la comodidad del centro de Pamplona.
Ante estas protestas, se presentó en la asamblea federativa una propuesta concreta promovida por el entorno del club Mikel Gurea para que la competición regresara al Nuevo Casino. Finalmente, la Federación Navarra de Ajedrez aceptó esa petición y se retomó el uso de esta sede para posteriores campeonatos, algo que los inscritos agradecieron abiertamente, valorando la disponibilidad de la federación para escuchar a los participantes.
En paralelo, otros años el torneo se ha disputado en las instalaciones del Club Orvina en Pamplona, especialmente en ediciones como la de 2019, tanto para la categoría de veteranos como para la de superveteranos. Esta sede ofrecía buenas condiciones de juego y un entorno de club muy apropiado para ligas reducidas, con buena iluminación, silencio y material adecuado.
Lo que se mantiene constante, sea en el Nuevo Casino, en Berriozar o en Orvina, es la intención de que el campeonato se juegue en espacios cómodos, céntricos en la medida de lo posible y con buenas condiciones logísticas, ya que muchos participantes son jugadores de edad avanzada a los que un entorno accesible y agradable les facilita mucho la participación.
Ediciones destacadas: resultados y protagonistas veteranos
A lo largo de los últimos años, el Campeonato Navarro de Veteranos ha tenido protagonistas muy reconocibles en el panorama ajedrecístico local. Uno de los nombres propios es el de Alfonso Cemboráin Oricáin, que ha logrado hacerse con el título de campeón navarro de veteranos en más de una ocasión, aunque no siempre sin apuros.
En la edición de 2019, el campeonato de veteranos (entre 50 y 65 años) se disputó entre cuatro jugadores, mediante una liga a doble vuelta que sumó un total de seis rondas. La clasificación final fue la siguiente: Alfonso Cemboráin terminó primero con 4,5 puntos sobre 6, seguido de Joseba Otano Villanueva con 4 puntos, Adolfo Ruiz Antón con 2 puntos y Jesús Urbiola Martínez con 1,5 puntos.
La trayectoria de Alfonso en ese torneo fue todo menos plácida. A pesar de partir como claro favorito por tener el Elo más alto del grupo (1.930), comenzó perdiendo frente a Adolfo Ruiz Antón y, en la segunda partida contra Joseba Otano, llegó a encontrarse en una posición prácticamente perdida. Sin embargo, supo defenderse, salvar medio punto y encadenar después una racha sólida que le permitió asegurarse el título con 4 puntos en 5 partidas, antes de la última ronda.
Por su parte, Joseba Otano mantuvo opciones reales de luchar por el campeonato hasta la quinta partida, pero una derrota clave terminó por alejarle del primer puesto. La partida que perdió en la segunda ronda, cuando tenía ventaja frente a Cemboráin, resultó especialmente determinante para el desenlace del torneo.
Adolfo Ruiz Antón fue uno de los protagonistas al dar la sorpresa inicial, imponiéndose al máximo favorito en la primera ronda. Esa victoria parecía apuntar a un torneo muy brillante, pero finalmente solo consiguió añadir dos tablas, sumando 2 puntos y cerrando el pódium. Jesús Urbiola Martínez, que partía con el Elo más modesto del grupo (1.483), no pudo escapar del último puesto, aunque consiguió 1,5 puntos gracias a tres tablas y tres derrotas, un resultado digno teniendo en cuenta la diferencia de rating con algunos de sus rivales.
La categoría de superveteranos: duelos entre clásicos del ajedrez navarro
La categoría de superveteranos, reservada a jugadores mayores de 65 años, también ha dejado enfrentamientos memorables entre figuras históricas del ajedrez navarro. En el campeonato de 2019, esta franja de edad se resolvió mediante una liga a una vuelta entre seis participantes, con cinco rondas disputadas en las instalaciones del Orvina.
La clasificación final coronó como campeón a Rafael Ruiz Escobar, con 3,5 puntos, seguido por Pedro Viñal Gutiérrez con 3 puntos. Tras ellos, completaron la tabla Jesús María González Pabollet (2 puntos), Santiago Alfonso Abrego (1 punto) y Felipe Martín Marín, que sumó 0,5 puntos pese a no contar con Elo FIDE, figurando en la lista como “elorik gabe”.
El duelo por el título fue un auténtico pulso entre Rafael Ruiz y Pedro Viñal, dos jugadores con una larga trayectoria y muy respetados en la comunidad ajedrecística. Ambos partían como claros favoritos, firmaron tablas en su enfrentamiento directo y llegaron a la última ronda empatados a 2,5 puntos, por lo que todo se decidió en esa jornada final.
Sobre el papel, el cruce parecía algo más favorable para Pedro Viñal, que se enfrentaba a Felipe Martín Marín, mientras que Rafael tenía como rival a Santiago Alfonso Abrego, teóricamente un obstáculo más exigente. Sin embargo, la ronda definitiva dio un giro inesperado: Pedro no pudo pasar de las tablas frente a Felipe, mientras que Rafael se impuso a Santiago, inclinando así el desempate en su favor y proclamándose campeón.
Rafael Ruiz Escobar, que cumplía 70 años en esa temporada, es un auténtico clásico de los campeonatos navarros. A lo largo de los años ha defendido los colores de distintos clubes hasta recalar en el Mikel Deuna, equipo con el que ha seguido manteniendo una presencia muy activa en torneos y ligas. Por su parte, Jesús María González Pabollet firmó un torneo lleno de lucha, poniendo en grandes apuros tanto a Ruiz Escobar como a Viñal, aunque finalmente fue derrotado por ambos y tuvo que conformarse con el tercer puesto.
Participación reciente, sistema suizo y peso de los clubes
En ediciones más recientes, el Campeonato Navarro de Veteranos y Super Veteranos ha experimentado un aumento progresivo en el número de inscritos, algo muy positivo para la salud de la competición. En una de las últimas convocatorias disputadas en el Nuevo Casino, el torneo se cerró en cinco rondas con un control de 60 minutos más 30 segundos de incremento, y se alcanzó la cifra de 19 participantes, la más alta hasta la fecha.
En ese campeonato conjunto, destacaron especialmente los jugadores del club Mikel Deuna y del club Mikel Gurea, cuya representación conjunta llegó a ser de ocho ajedrecistas, es decir, cerca del 42% del total de inscritos. Esta presencia masiva de jugadores de los mismos clubes demuestra el compromiso de estas entidades con las categorías de veteranos, animando a sus socios a seguir compitiendo incluso cuando ya no se enfrentan a la élite joven.
En aquella edición, la actuación de los representantes de estos clubes fue muy variada, pero en general positiva. Alfonso Cemborain, vinculado a Mikel Deuna, terminó tercero de la general con 3,5 puntos sobre 5, quedándose muy cerca tanto del título absoluto como del de veteranos. Aunque finalmente se tuvo que conformar con el subcampeonato en la categoría de mayores de 65 años, su momento de forma se consideró excelente, fruto de una actividad ajedrecística constante.
Otro nombre destacado fue el de Henry Díaz, también de Mikel Deuna, que terminó sexto con 3 puntos. Después de muchos años consecutivos proclamándose campeón del torneo, en esta ocasión cedió el título, perdiendo únicamente frente a su compañero Alfonso. Su estilo de juego, alegre y directo, quizás no le funcionó tan bien como en temporadas anteriores, cerrando el torneo como tercero en la clasificación de superveteranos.
Meses antes, el año anterior había resultado excepcional para estos clubes, ya que lograron acaparar los cuatro premios posibles: dos títulos y dos subcampeonatos entre veteranos y superveteranos. Repetir una actuación así era muy complicado, y en la siguiente edición tuvieron que conformarse con una medalla de plata en veteranos (para Alfonso) y un bronce en superveteranos (para Henry). Los campeones fueron Gregorio Sola en la franja de +50 (veteranos), con 4,5 puntos sobre 5, y Pedro Viñal en +65 (superveteranos), con 4 puntos.
Rendimiento individual de los jugadores más destacados
Si se desciende al detalle de los resultados, se aprecia hasta qué punto el campeonato es exigente y competitivo incluso en estas categorías. Tomando como referencia una de las últimas ediciones conjuntas de veteranos y superveteranos, se puede repasar la actuación jugador por jugador de varios representantes de Mikel Deuna y Mikel Gurea.
Además del ya mencionado Alfonso Cemborain, con 3,5 de 5 y a un paso de llevarse la general, destaca el rendimiento de Raúl Martínez, que terminó noveno con 3 puntos. Su torneo tuvo dos caras: un inicio titubeante que le dejó tocado en las primeras rondas, y un final espectacular con tres victorias consecutivas (3 de 3 en las últimas jornadas), lo que le devolvió la confianza y le permitió cerrar el campeonato con buenas sensaciones.
El hasta entonces campeón navarro de veteranos, Juan José Navas, firmó 2,5 puntos sobre 5, finalizando en la décima posición. Defendía el título logrado el año anterior y se mostró combativo y muy sólido, pero dejó escapar resultados valiosos en las partidas clave. Pese a no revalidar la corona, su papel fue notable, luchando hasta el final en cada ronda.
En la parte media-baja de la tabla, Manuel López ocupó el puesto 15 con 1,5 puntos. Aun así, su resultado puede considerarse engañoso, ya que se enfrentó a rivales muy fuertes, incluida la mayoría de los primeros clasificados. En varias partidas mantuvo un nivel de juego que hacía pensar que, con una ronda extra, habría escalado varias posiciones en la clasificación general.
También con 1,5 puntos terminó Juan Sánchez Cifo, en la decimosexta posición. Solo pudo disputar tres rondas de las cinco previstas, por lo que su puntuación se completó con descansos y byes. Este hecho provocó que, al regresar a la competición, se encontrara emparejado con contrincantes que tenían una media de Elo aproximadamente 300 puntos superior al suyo, lo que incrementó de forma considerable la dificultad de su torneo.
En la parte baja del listado aparecieron Iñaki Hernández, de Mikel Gurea, con 1 punto sobre 5 en el puesto 18, y Jesús Martínez Zazo, de Mikel Deuna, también con 1 punto en la última posición. En el caso de Iñaki, el campeonato le supuso uno de los mayores retos competitivos que ha afrontado, partiendo desde los últimos puestos del ranking inicial pero plantando cara a sus rivales en casi todas las partidas. En cuanto a Jesús, llegaba en muy buena forma, pero cuestiones personales y familiares le impidieron rendir al máximo; aun así, su esfuerzo fue muy valorado por sus compañeros, que antepusieron el apoyo humano a cualquier resultado deportivo.
Importancia del campeonato dentro del ajedrez navarro
Más allá de los resultados, el Campeonato Navarro de Veteranos y Super Veteranos es ya una pieza clave en el ecosistema ajedrecístico de Navarra. Permite que los jugadores de más edad mantengan la ilusión por competir, refuerza la vida interna de los clubes y genera historias deportivas que inspiran a las nuevas generaciones.
La presencia constante de figuras como Rafael Ruiz Escobar, Pedro Viñal, Alfonso Cemborain o Henry Díaz aporta un componente de continuidad histórica: muchos jóvenes que hoy empiezan a jugar han visto sus nombres durante años en clasificaciones, ligas y campeonatos, lo que ayuda a crear referentes locales y un sentimiento de pertenencia muy fuerte.
Además, la apuesta por mantener buenas sedes, controles de tiempo serios y arbitrajes cualificados demuestra que la federación y los clubes se toman muy en serio estas categorías. El objetivo no es solo “dar un torneo para veteranos”, sino ofrecer una competición de calidad, en la que el título de campeón navarro tenga un valor deportivo real y reconocido.
Tampoco hay que olvidar que parte de esta estructura competitiva se sostiene gracias a apoyos institucionales y fondos europeos. La organización ha contado con ayudas cofinanciadas al 100% con recursos REACT UE, canalizados a través del Programa Operativo FEDER 2014-2020 de Navarra, dentro del objetivo específico OE REACT UE 2, destinado a apoyar inversiones que contribuyan a la transición hacia una economía digital como respuesta a la pandemia de COVID-19.
Gracias a este tipo de financiación es posible modernizar herramientas, sistemas de gestión y difusión digital de los torneos, lo que repercute en una mejor visibilidad del campeonato y una organización más eficiente. Esto incluye desde la publicación rápida de resultados y emparejamientos hasta la disponibilidad de archivos PGN y reportes oficiales que quedan registrados en la base de datos de la FIDE.
Con todo ello, el Campeonato Navarro Individual de Ajedrez para Veteranos y Super Veteranos se ha consolidado como una cita imprescindible para los aficionados navarros. Su combinación de tradición, competitividad, historias personales muy humanas y apoyo institucional lo convierten en un evento que va mucho más allá de una simple tabla de clasificación al final de unas rondas; es un reflejo del vigor del ajedrez en la Comunidad Foral y del papel que los jugadores veteranos siguen desempeñando, tanto dentro como fuera del tablero.
