- Magnus Carlsen conquista su quinto título del Speed Chess Championship al derrotar a Alireza Firouzja en la final disputada en Londres.
- El noruego dominó una fase final presencial muy exigente, con victorias clave ante Fabiano Caruana y Denis Lazavik en cuartos y semifinales.
- El formato híbrido y trepidante del torneo consolida el auge del ajedrez rápido y del enfoque de Carlsen hacia partidas cada vez más cortas.
- Carlsen sigue innovando en eventos como Titled Tuesday y mantiene su influencia pese a haber renunciado al Mundial clásico.

El dominio de Magnus Carlsen en el ajedrez rápido se ha vuelto a hacer evidente en Londres, donde el noruego ha sumado un nuevo éxito en formato online-presencial y ha dejado claro que, incluso lejos del trono mundial clásico, sigue marcando el paso del ajedrez moderno. En un entorno a medio camino entre el deporte tradicional y los esports, Carlsen continúa acumulando títulos, récords y partidas memorables.
En esta ocasión, el número uno del mundo ha vuelto a llevarse el Speed Chess Championship de chess.com, un torneo que combina fases online con una fase final presencial, y en el que se enfrentan algunos de los mayores especialistas del planeta en blitz y bullet. Carlsen no solo defendió su corona con autoridad, sino que, de paso, reforzó la idea que él mismo viene repitiendo desde hace tiempo: el futuro del ajedrez pasa, cada vez más, por los ritmos rápidos.
Quinto título de Speed Chess Championship para Magnus Carlsen
El gran titular de la edición actual del Speed Chess Championship (SCC) es que Magnus Carlsen conquistó su quinto título del torneo, logrando además su tercera victoria consecutiva. En la final disputada en Londres superó al franco-iraní Alireza Firouzja por un ajustado 15-12, en un duelo que reeditaba la final del año anterior y que volvió a inclinarse del lado del noruego.
El encuentro por el título se jugó en un formato híbrido de blitz y bullet, con los jugadores compitiendo en ordenadores colocados sobre el escenario, al más puro estilo de los grandes eventos de esports. Carlsen, de 35 años, se embolsó 25.000 dólares fijos, además de un extra vinculado a su porcentaje de victorias en el match, mientras que Firouzja se quedó de nuevo a las puertas de destronar al gran dominador del SCC.
El torneo celebraba su décima edición y, por segunda vez en su historia, la fase final con los cuatro últimos clasificados se disputó de forma presencial, esta vez en Londres tras la experiencia previa de París en 2024. Antes, las rondas anteriores se habían resuelto exclusivamente online, con Carlsen llegando como uno de los grandes favoritos, tanto por palmarés como por ritmo competitivo.
El triunfo en Londres refuerza el papel de Carlsen como referencia del , compartiendo ahora un dato curioso con su gran rival en este ámbito: tanto él como Hikaru Nakamura suman cinco títulos del SCC cada uno, repartiéndose el palmarés de la última década de forma casi monopolística.
Un camino exigente: Caruana en cuartos y exhibición ante Lazavik
Hasta llegar a la final contra Firouzja, Carlsen tuvo que superar un recorrido nada sencillo. En los cuartos de final dejó fuera al estadounidense Fabiano Caruana con un claro 14,5-7,5, un marcador que mostró la diferencia entre el dominio de Carlsen en ritmos rápidos y el perfil más clásico y posicional de Caruana, más cómodo en partidas largas que en maratones de blitz y bullet.
Ya en la fase final en Londres, disputada en el espacio 180 Studios, en pleno Strand londinense, el noruego se midió al joven bielorruso Denis Lazavik en semifinales. El duelo fue un auténtico golpe de autoridad: Carlsen se impuso por 17-9, manteniendo el control del match de principio a fin y evitando que su rival transformara el encuentro en el tipo de caos táctico donde los especialistas ultra rápidos suelen encontrar sus mejores opciones.
El formato se dividía, como es habitual en el SCC, en tres segmentos diferenciados. En el tramo inicial, de 5 minutos más un segundo de incremento (5+1), Carlsen llegó a perder la primera partida frente a Lazavik, pero reaccionó con contundencia y terminó dominando el segmento con seis puntos frente a los tres de su oponente. Ganó cuatro partidas y firmó cuatro tablas, demostrando su capacidad para corregir rápido los errores.
En la fase intermedia de 3+1, el noruego siguió mandando en el marcador, aunque cedió algo más: ganó seis partidas, perdió dos y entabló otras, consolidando una ventaja muy difícil de remontar. Y en el tramo final, ya en bullet (1+1), Carlsen remató el trabajo con un parcial de 5-3, volviendo a sacar partido de su precisión en apuros de tiempo y de su habilidad para transformar pequeñas ventajas en puntos completos gracias a tácticas de ataque y defensa incluso cuando los segundos vuelan.
Firouzja, el gran rival: nervios de acero y victoria sobre Nakamura
Mientras Carlsen se deshacía de Lazavik con bastante margen, la otra semifinal entre Alireza Firouzja y Hikaru Nakamura fue una historia muy distinta: igualdad extrema, remontadas encadenadas y tensión hasta el final. Firouzja logró una de las victorias más sonadas de esta edición al eliminar al estadounidense, uno de los emblemas del ajedrez online, en un match que necesitó tiempo extra.
En la primera parte, el segmento de 5+1, Nakamura comenzó por delante, imponiéndose por 4,5-3,5. Parecía que el guion clásico del SCC se repetía: Hikaru cogiendo ventaja inicial y administrándola con su habitual solvencia. Sin embargo, en el tramo de 3+1 el encuentro dio un giro radical.
Firouzja encadenó una racha de cuatro victorias consecutivas en esta sección intermedia, pasando de estar a remolque a colocarse al frente del marcador, obligando a Nakamura a remar contracorriente. El estadounidense logró reaccionar, recortó distancias y devolvió la emoción al match, pero el daño ya estaba hecho: el franco-iraní había demostrado que, cuando entra en racha, puede tumbar a cualquiera.
La sección de bullet (1+1) fue un auténtico intercambio de golpes, con ambos encontrando recursos increíbles en posiciones que parecían perdidas. Firouzja terminó imponiéndose por 7-5 en este segmento, cerrando el global con un resultado final de 15-13 a su favor, tras forzar la prórroga y gestionar mejor los momentos críticos de la fase extra.
Nakamura cae al cuarto puesto y Lazavik se consolida como nueva amenaza
El desenlace del torneo dejó una lectura clara: la era del duopolio Carlsen-Nakamura en el ajedrez rápido ya no es tan cerrada. Tras caer en semifinales ante Firouzja, el estadounidense tampoco pudo asegurar el tercer puesto, ya que perdió el duelo por la tercera plaza frente a Denis Lazavik por 13,5-12,5, en un match que también se decidió por la mínima.
La victoria de Lazavik sobre Nakamura, descrita como un final “al límite” por la propia organización, refuerza el estatus del joven bielorruso como uno de los nombres llamados a agitar el panorama del ajedrez online. Ganar a un jugador tan curtido en estos formatos como Hikaru en un enfrentamiento largo, con cambios de ritmo y desgaste psicológico, es algo más que una anécdota: es una carta de presentación seria.
De hecho, su actuación en Londres se apoyó en una trayectoria previa muy sólida dentro del SCC, con una victoria contundente en cuartos de final ante Hans Niemann (15,5-9,5) que le otorgó el billete para medirse a Carlsen en el escenario presencial. Ese triunfo, unido al tercero puesto final, consolidan la sensación de que las nuevas generaciones ya no solo brillan en bullet suelto, sino que también resisten en maratones de varias horas.
Mientras tanto, Nakamura se queda en una posición peculiar: continúa siendo uno de los mejores especialistas del mundo en ritmos rápidos, con cinco títulos de SCC en su haber, pero los resultados de esta edición demuestran que el nivel medio se ha disparado y que cada ronda presenta amenazas reales para cualquiera, incluso para los más veteranos.
Formato SCC: tres ritmos, máxima presión y cero margen de error
Una de las claves de este torneo es su formato acumulativo en tres segmentos, que combina distintos ritmos de juego y exige una adaptación constante. El match arranca con noventa minutos a 5+1, continúa con una hora a 3+1 y finaliza con treinta minutos de puro vértigo a 1+1. Las victorias suman un punto, las tablas medio, y las derrotas no aportan nada, por lo que cada partida se deja notar en el marcador.
Este diseño impide que los jugadores se relajen: no hay jornadas de descanso ni posibilidad de “resetear” al día siguiente. Los cambios de racha son inmediatos; una pequeña serie de errores en el tramo de bullet puede borrar de golpe una ventaja ganada con esfuerzo en el segmento de 5+1. De ahí que los duelos suelan ser tan dramáticos, con remontadas y parciales demoledores en cuestión de minutos.
El propio Carlsen ha subrayado en entrevistas que este tipo de eventos representan, a su juicio, el rumbo hacia el que se dirige el ajedrez de élite. Según el noruego, la atención del público es cada vez más corta, y los formatos rápidos permiten atraer a más espectadores, mantener el ritmo de retransmisión y ofrecer partidas que, en muchos casos, resultan más transparentes a la hora de mostrar la intuición real de cada jugador.
En su opinión, cuando hay muy poco tiempo en el reloj es más difícil ocultar las debilidades con preparación casera o largas reflexiones; las decisiones surgen de forma más instintiva, y los jugadores se ven obligados a confiar en su comprensión profunda de las posiciones en lugar de en análisis interminables. No sorprende que, tras renunciar en 2023 a defender su título mundial clásico alegando falta de motivación, Carlsen haya redoblado su participación en torneos de ritmo rápido.
La atmósfera en 180 Studios reforzó esa sensación de espectáculo: además de la realización en directo para las plataformas de chess.com, por el recinto se dejaron ver figuras del deporte profesional como Antonee Robinson (internacional estadounidense y jugador del Fulham) y Eberechi Eze (selección inglesa y Arsenal), que acudieron para presenciar en vivo la final. El evento reunió a decenas de miles de espectadores en streaming, consolidando la imagen del ajedrez como contenido competitivo perfectamente integrado en el ecosistema de los esports.
Clasificación para la Esports World Cup y papel de Carlsen en el circuito
Más allá del título y del premio económico, esta edición del Speed Chess Championship ha tenido implicaciones directas para la Esports World Cup, competición que ha incorporado el ajedrez a su programa de disciplinas. Carlsen, Firouzja y Lazavik, gracias a sus posiciones finales en Londres, aseguraron su clasificación automática para la próxima edición del evento.
El ajedrez ya había hecho su aparición en la Esports World Cup el año anterior, con otro guiño al dominio del noruego: Carlsen se impuso entonces en la final a Firouzja, repitiendo el mismo duelo que ha protagonizado la final del SCC en Londres. Esa continuidad de choques directos entre ambos en contextos de alto nivel refuerza la narrativa de una rivalidad intergeneracional que, aunque todavía desequilibrada a favor del noruego, apunta a repetirse con frecuencia en los próximos años.
La combinación de torneos como el SCC, plataformas de competición semanal y grandes eventos integrados en festivales de esports ha permitido que Carlsen mantenga una presencia competitiva muy activa sin necesidad de ceñirse al calendario tradicional de ajedrez clásico. El noruego ha ido escogiendo con más cuidado los torneos largos, pero rara es la temporada en la que no deja varias actuaciones memorables en formatos de partida rápida.
En este contexto, su victoria en Londres no es un éxito aislado, sino la continuación de una estrategia clara de especialización en modalidades que combinan espectáculo, presión psicológica y tiempo de reflexión muy limitado. Y, a juzgar por los resultados, sigue siendo el jugador al que todos quieren batir cuando el reloj corre.
El hecho de que tanto Carlsen como Nakamura hayan conquistado cinco veces el SCC subraya cómo el ajedrez rápido también construye sus propias leyendas, paralelas a las de los campeonatos clásicos. Sin embargo, la irrupción de nombres como Firouzja o Lazavik y el crecimiento constante de la base de jugadores online apuntan a un futuro en el que los grandes favoritos tendrán que sudar cada ronda para sostener su reinado.
Carlsen, innovador constante: experimentos en Titled Tuesday
El dominio de Carlsen en el ajedrez rápido no se resume solo en grandes finales o torneos de élite, sino también en su participación habitual en eventos online como el Titled Tuesday, la serie semanal de chess.com reservada a jugadores titulados. Aunque no siempre gana -y sus resultados fluctúan según la semana y el volumen de torneos que dispute-, estas competiciones ofrecen una ventana interesante a su faceta más creativa.
En una de las ediciones recientes del Titled Tuesday, el noruego protagonizó una apertura que descolocó tanto a aficionados como a expertos. Jugando con blancas frente al gran maestro iraní Amin Tabatabaei, comenzó con un 1.d4 seguido de Cf3 y c4, encaminando la partida hacia una India de dama que derivó en una Defensa Bogoindia tras el jaque de alfil …Ab4+.
Hasta ahí, todo relativamente estándar. La sorpresa llegó cuando, tras bloquear el jaque con Cc3 y permitir el cambio en c3, Carlsen respondió de forma poco ortodoxa: en lugar de optar por los movimientos habituales, avanzó su peón de la columna «a» y, poco después, empujó el peón «g» con un temprano g4 en la jugada siete, un recurso muy poco visto en partidas de alto nivel en esa estructura. La secuencia generó abundante debate, con analistas revisando las posibilidades estratégicas de una idea que rompe los patrones más conocidos de la Nimzoindia.
A pesar del carácter arriesgado de la apertura, Tabatabaei supo mantenerse firme y la partida terminó en tablas tras setenta y cinco movimientos, repetición incluida. Lo realmente llamativo fue la naturalidad con la que Carlsen se lanzó a probar un plan tan inusual en un torneo que, aunque no tenga el peso de un mundial, sí reúne a buena parte de la élite y es seguido por miles de aficionados cada semana.
No es la primera vez que el noruego emplea el Titled Tuesday para experimentar con ideas poco ortodoxas. A lo largo de distintas ediciones se le ha visto jugar líneas agudas, probar esquemas secundarios e incluso salirse de sus repertorios más conocidos, quizá buscando posiciones frescas y nuevos recursos que puedan servirle en otros contextos competitivos. Ese espíritu de prueba constante es una de las razones por las que muchos consideran que sigue ampliando los límites del juego incluso en plena madurez deportiva.
En otras semanas, sin embargo, los resultados de Carlsen en este torneo han sido más discretos, con actuaciones que le han dejado lejos del primer puesto e incluso fuera del top 20, muestra de que no siempre afronta cada edición con la misma intensidad. En alguna ocasión ha terminado en posiciones tan “modestas” como la vigesimonovena plaza, algo que, pese a todo, sigue siendo una actuación de élite teniendo en cuenta la enorme densidad de grandes maestros que participan en cada cita.
Un número uno que elige sus batallas… pero sigue mandando
Carlsen lleva más de una década instalado en lo más alto del ranking mundial, y aunque decidió renunciar a defender su título de campeón del mundo clásico -tras cinco coronas consecutivas-, su influencia sobre el ajedrez contemporáneo no ha menguado. Al contrario: a través de torneos como el SCC, apariciones en eventos rápidos presenciales y actividad regular online, el noruego continúa marcando la agenda competitiva y mediática.
En los últimos años ha dado la sensación de que elige con mayor cuidado qué compromisos clásicos disputará, mientras que su presencia en competiciones rápidas y blitz se ha mantenido -e incluso reforzado-. Cada vez que se sienta frente al tablero en estas modalidades, vuelven las actuaciones destacadas: defensas de títulos, victorias holgadas en matches complicados y demostraciones de que su instinto y cálculo siguen en plena forma.
Su visión del futuro del ajedrez, orientada hacia ritmos más cortos y formatos pensados para la retransmisión, encaja con la realidad del circuito actual: las plataformas online, los torneos híbridos y las finales presenciales de corte casi televisivo. En este entorno, Carlsen parece sentirse especialmente cómodo, combinando la presión competitiva con una exposición mediática que mantiene su figura en el centro del foco.
Al mismo tiempo, el hecho de que otros jugadores jóvenes como Firouzja o Lazavik le disputen títulos y match de tú a tú añade un aliciente deportivo adicional: el noruego ya no solo lucha contra sus contemporáneos, sino también contra una generación que ha crecido estudiando sus partidas y midiéndose con él en torneos online desde muy temprana edad.
Con el quinto título del Speed Chess Championship en el bolsillo, una nueva clasificación para la Esports World Cup y un flujo continuo de ideas innovadoras en eventos como el Titled Tuesday, Carlsen reafirma que, incluso en una fase de su carrera en la que prioriza otros objetivos y ritmos, sigue siendo el gran rival a batir en el tablero rápido y una referencia ineludible para entender hacia dónde se dirige el ajedrez de alto nivel.
