- Magnus Carlsen será la gran atracción de la MOVE Cup, un torneo de ajedrez rápido que se celebrará en Barcelona del 18 al 20 de enero.
- Ocho grandes maestros competirán con un ritmo de diez minutos más un segundo por jugada, con liguilla previa y eliminatorias.
- El evento repartirá 300.000 euros en premios y la Fundación MOVE aportará una cantidad similar para proyectos sociales y educativos.
- La cita busca asentarse en el calendario y devolver a Barcelona un torneo de élite que no se celebraba desde la época de Kasparov.

Barcelona volverá a ser epicentro del ajedrez internacional con Magnus Carlsen como cabeza de cartel de la MOVE Cup. La presentación en la ciudad ha servido para confirmar que el noruego, referencia mundial de los tableros, participará en un torneo pensado para acercar el juego al público y recuperar el brillo competitivo de la capital catalana.
La competición se celebrará del 18 al 20 de enero y reunirá a ocho grandes maestros. La organización quiere que la cita tenga continuidad en el calendario, combine partidas rápidas con un formato atractivo y mantenga una vertiente solidaria que no se limite a la entrega de premios.
Una cita para devolver a Barcelona a la primera línea
La Ciudad Condal no acogía un torneo de élite desde finales de los años ochenta, cuando Garri Kasparov se impuso en una competición internacional. Ahora, con Carlsen al frente, la MOVE Cup aspira a repetir aquel tipo de escenario y a consolidarse como una parada fija para los mejores jugadores.
El noruego llega con más de quince años en lo más alto de la clasificación y con una fama que trasciende el circuito. Su presencia no es un simple reclamo: la organización ha contado con él para perfilar detalles del torneo, y el propio jugador ha explicado que quiere formatos ágiles, entretenidos y fáciles de seguir para quienes miran desde fuera.
Ocho jugadores, ritmo rápido y eliminatorias
El formato prevé una primera fase de siete rondas todos contra todos. Los cuatro primeros pasarán a semifinales, donde el líder se medirá con el cuarto y el segundo con el tercero. Las semifinales se jugarán al mejor de tres partidas y la final, al mejor de cinco.
El control de tiempo será de diez minutos por jugador más un segundo de incremento por movimiento. Carlsen ha señalado que ese segundo justo permite ejecutar la jugada, aunque ha admitido entre risas que un segundo y medio sería más cómodo. La idea es evitar que se acumule demasiado tiempo y mantener la tensión competitiva mediante un ritmo de ajedrez rápido.
Premios y una fundación con peso propio
La bolsa de premios alcanzará los 300.000 euros. A esa cantidad se sumará una aportación equivalente de la Fundación MOVE, destinada a iniciativas sociales, educativas y terapéuticas vinculadas al ajedrez. La organización ha subrayado que el evento no quiere quedarse solo en la competición.
En la presentación participaron el director del torneo, David Aiza, y la representante de la fundación Inese Dabola, además del gran maestro español Miguel Illescas. La vertiente benéfica y educativa aparece como una de las señas de identidad de una cita que quiere combinar competición y solidaridad.
Carlsen, entre el espectáculo y la distancia del Mundial clásico
El ajedrecista noruego ha dejado claro que no tiene previsto regresar al Campeonato del Mundo clásico. Aunque reconoce que casi todo el mundo tiene un precio, no quiere especular sobre el suyo y prefiere centrarse en competiciones que le resulten atractivas por formato y ambiente, analizando siempre el perfil psicológico del jugador.
También ha comentado que los grandes eventos de videojuegos y los deportes electrónicos sirven de inspiración para el ajedrez. A su juicio, el juego necesita citas más cercanas al aficionado, con una experiencia cuidada y una retransmisión que permita seguir las partidas con facilidad, especialmente entre el público más joven.
Un regreso con anécdota incluida
Carlsen recordó que en 2023 estuvo en Barcelona jugando por internet, aunque aquella experiencia no salió como esperaba porque, según bromeó, hubo demasiada fiesta alrededor. Ahora vuelve con un objetivo mucho más competitivo y con la intención de disfrutar de una ciudad que considera con gran tradición ajedrecística.
La organización ha explicado que las entradas se anunciarán a través de la web y las redes sociales. El propósito es que el público pueda seguir de cerca a los participantes y que el torneo tenga una puesta en escena acorde al nivel del cartel.
Más allá del tablero
La MOVE Cup nace con la idea de acercar el ajedrez a nuevos públicos y de aprovechar su capacidad educativa. La Fundación MOVE quiere financiar programas sociales y educativos relacionados con el ajedrez, convencida de que el juego puede aportar beneficios sociales y terapéuticos.
El proyecto también busca que Barcelona recupere un lugar destacado en el mapa europeo del ajedrez. La continuidad del torneo aparece como una prioridad para la organización, que quiere asentarlo en el calendario internacional.
La MOVE Cup llega a Barcelona con Magnus Carlsen como gran atracción, un formato rápido de ocho participantes, 10+1 segundos, 300.000 euros en premios y una fundación que igualará la cantidad para fines sociales. La cita quiere quedarse en el calendario, recuperar la tradición de grandes torneos en la ciudad y ofrecer un producto más cercano al aficionado, sin perder el nivel competitivo que exige un cartel de primer orden.




