- Faustino Oro, de 12 años, disputa el Abierto de ajedrez de Menorca en Ciutadella en busca de su tercera norma de Gran Maestro.
- El torneo se juega por sistema suizo a 9 rondas en el Hotel Marsenses Paradise Club, con más de cien participantes y fuerte presencia internacional.
- El argentino arrancó con victorias ante N. Lokesh y Miguel Ruiz Buendía, apoyado en un juego agresivo y sólido.
- El evento cuenta con figuras como Volodar Murzin, Abhimanyu Mishra, Alexei Shirov y el argentino Tomás Sosa, lo que eleva el nivel competitivo.

El Abierto de ajedrez de Menorca se ha convertido este año en uno de los escenarios más comentados del panorama internacional, en buena medida por la presencia del joven argentino Faustino Oro, que llega a la isla balear con un objetivo muy concreto: sumar la tercera y definitiva norma que le permita acceder al título de Gran Maestro.
Con solo 12 años y un Elo de 2528, el Maestro Internacional nacido en el barrio porteño de San Cristóbal afronta en Ciutadella un examen clave para su carrera deportiva. El torneo reúne un plantel muy fuerte de jugadores consagrados y promesas emergentes, lo que convierte cada ronda en una prueba exigente para las aspiraciones del prodigio argentino.
Un abierto de referencia en Ciutadella
La quinta edición del Abierto de Menorca se disputa en el Hotel Marsenses Paradise Club, en la localidad de Ciutadella, y se ha consolidado como una parada destacada dentro del circuito ajedrecístico europeo. El torneo principal se juega por sistema suizo a nueve rondas, con más de un centenar de participantes que se reparten en diferentes mesas a lo largo de varios días de competición.
El certamen se celebra hasta el 12 de abril y concentra una mezcla muy llamativa de jóvenes talentos y grandes maestros experimentados. Entre ellos aparece una nutrida presencia argentina, encabezada por Faustino Oro y el Gran Maestro Tomás Sosa, lo que incrementa el seguimiento del evento en Sudamérica y, en particular, en el ámbito del ajedrez argentino.
En paralelo, Menorca también acoge pruebas de alto nivel como el Master Chess Menorca, que se disputa en otros hoteles de la zona de Son Xoriguer. En conjunto, las diferentes competiciones de la isla reúnen a centenares de jugadores de todo el mundo, lo que pone de relieve el creciente peso de Menorca como sede ajedrecística en el calendario internacional.
El Abierto de Menorca no solo ofrece un atractivo deportivo, sino también un marco muy particular: el ambiente tranquilo de la isla balear, los espacios del hotel adaptados al juego silencioso y la convivencia diaria entre aficionados, maestros y jóvenes promesas crean una atmósfera muy valorada por los participantes.
En ese contexto, Faustino Oro llega con un reto ambicioso que va más allá de un simple buen resultado: alcanzar una performance de nivel Gran Maestro frente a rivales duros y en un entorno muy competitivo.
La lucha de Faustino Oro por la tercera norma de Gran Maestro
La participación de Oro en el Abierto de ajedrez de Menorca está marcada por un objetivo técnico muy concreto: obtener la tercera norma de Gran Maestro. Para conseguirlo, necesita completar un torneo con una actuación equivalente a un Elo de al menos 2600 y sumar entre 7,5 y 8 puntos sobre 10 posibles, dependiendo finalmente de la media de Elo de sus adversarios.
Faustino ya cuenta con dos normas de GM, logradas en Madrid, en el Torneo Prodigios y Leyendas, y en Buenos Aires, en el Magistral Szmetan-Giardelli, ambas en 2025. Además, ha superado la barrera de los 2500 puntos de Elo, el otro requisito imprescindible para aspirar al título, por lo que la cita menorquina se presenta como la ocasión ideal para cerrar el círculo.
El joven argentino llega a Menorca después de una notable actuación en el Abierto Aeroflot de Moscú, donde sumó 5,5 puntos y se colocó entre los 30 mejores, quedando a tan solo dos unidades del campeón, el ruso Ian Nepomniachtchi. En ese torneo ya estuvo muy cerca de certificar la ansiada tercera norma, aunque finalmente se quedó a las puertas de convertirse en el Gran Maestro más joven de la historia.
Su carrera, pese a su corta edad, acumula hitos significativos. El 30 de junio de 2024 se convirtió en el Maestro Internacional más precoz, con 10 años, 8 meses y 16 días, superando el registro que ostentaba el estadounidense Abhimanyu Mishra. Ese récord consolidó su proyección y lo situó en el radar de la élite ajedrecística mundial.
En Menorca, el reto es distinto: ya no se trata solo de destacar como promesa, sino de confirmar en un abierto muy exigente que su nivel de juego es estable y competitivo frente a grandes maestros en plena madurez deportiva, algo que resulta fundamental para que la FIDE le otorgue el título.
Un inicio de torneo muy sólido en Ciutadella
El arranque de Oro en el Abierto de ajedrez de Menorca ha sido especialmente alentador. En la primera ronda, jugada en el Hotel Marsenses Paradise Club, se enfrentó con piezas negras al indio N. Lokesh, de 2172 de Elo. La partida tomó el cauce de una Defensa Siciliana, terreno en el que el argentino se mueve con comodidad.
Tras 26 movimientos, el Maestro Internacional argentino se impuso con claridad, demostrando una gestión precisa de la iniciativa incluso con negras. Logró aprovechar los desequilibrios posicionales y tácticos que fue generando, hasta llevar la partida a un final favorable donde su rival no encontró recursos para resistir.
En la segunda ronda, Faustino condujo las blancas frente al español Miguel Ruiz Buendía, y volvió a sumar el punto completo. Desde el inicio planteó una estrategia agresiva, presionando la posición rival y buscando líneas de ataque hacia el rey contrario. Con el paso de las jugadas fue consolidando pequeñas ventajas, hasta que el español cometió varios errores en la defensa.
Oro aprovechó ese momento crítico para lanzar un ataque decisivo. La partida se estiró hasta la jugada 39, cuando Ruiz Buendía se vio obligado a abandonar ante la amenaza inminente sobre su rey. Con esta victoria, el argentino alcanzó 2 puntos en 2 partidas, firmando un comienzo perfecto e invicto en un torneo clave para su calendario.
Ya en la tercera ronda, el emparejamiento lo cruzó con el español Jonás Prado Lobo, ubicado inicialmente en la parte media-baja del ranking del torneo. Este tipo de enfrentamientos, ante jugadores menos conocidos pero combativos, suelen ser determinantes para quienes buscan norma, ya que los tropiezos contra rivales teóricamente inferiores pueden comprometer seriamente el rendimiento global.
Un cuadro de participantes de máximo nivel
El Abierto de Menorca de este año presenta una nómina de participantes especialmente potente. El principal favorito por ranking es el Gran Maestro ruso Volodar Murzin, con un Elo de 2655, que también arrancó con victoria en la primera jornada al imponerse al español Alejandro Valenzuela (2212).
Junto a él figuran jugadores muy conocidos del circuito internacional como el estadounidense Abhimanyu Mishra (2623), uno de los grandes prodigios del ajedrez mundial, y el español Alexei Shirov (2604), un clásico de la élite con un estilo de juego muy táctico y creativo. En las primeras rondas, tanto Shirov como otros favoritos como Sam Shankland también resolvieron sus compromisos con triunfo.
La presencia de estos grandes maestros, junto con otras figuras emergentes y jugadores consolidados, eleva el nivel medio del torneo y garantiza que quienes aspiren a normas de GM enfrenten una oposición de gran calidad. Para Faustino Oro, esto supone tanto una dificultad añadida como una oportunidad: sumar puntos frente a rivales de Elo elevado refuerza la performance necesaria.
En el cuadro también destaca el argentino Tomás Sosa, Gran Maestro de 2544 de Elo, radicado en España desde hace varios años. Su participación refuerza la representación sudamericana y aporta una referencia cercana para Oro dentro del propio torneo, ya que ambos comparten origen y han coincidido en distintas competiciones.
Todo ello se complementa con una base muy amplia de más de cien jugadores, lo que hace que cada ronda del sistema suizo pueda deparar emparejamientos muy variados, desde duelos entre grandes maestros hasta choques entre jóvenes talentos que vienen pisando fuerte en la escena internacional.
El valor del Abierto de Menorca en la carrera de Oro
Para Faustino Oro, el Abierto de ajedrez de Menorca no es un torneo más. Llega a la isla tras haber rozado la tercera norma en el Aeroflot Open, donde se quedó muy cerca de alcanzar el rendimiento exigido. Esa experiencia reciente le sirve de referencia para ajustar detalles y afrontar con más madurez las situaciones críticas que se presentan en un evento largo.
El hecho de que el torneo se desarrolle en un entorno relativamente tranquilo, lejos de las grandes capitales, puede favorecer la concentración y el trabajo previo entre rondas. El equipo que acompaña a Faustino busca que el entorno sea lo más estable posible, gestionando la carga mediática que suele rodear a un jugador tan joven con tanta proyección.
Más allá del resultado final, la actuación en Menorca forma parte de un proceso de consolidación en la élite. En cada ronda, Oro se mide con oponentes de estilos y escuelas diferentes, lo que le obliga a ampliar repertorio de aperturas, refinar su preparación teórica y, sobre todo, acumular experiencia práctica en finales complejos y posiciones de alto nivel estratégico.
Si consigue la tercera norma en este torneo, coronará un ciclo muy intenso de crecimiento competitivo que incluye sus éxitos en España, Argentina y Rusia. Si no lo logra, el camino recorrido seguirá reforzando su condición de referente del ajedrez juvenil, y las lecciones extraídas en Menorca serán un recurso valioso para futuras oportunidades.
La atención que despierta su desempeño en Ciutadella no se limita al público local; aficionados, entrenadores y federaciones de todo el mundo siguen de cerca sus partidas, analizan sus planes y valoran cómo un jugador de 12 años es capaz de desenvolverse con soltura ante grandes maestros consagrados.
Proyección internacional y futuro inmediato
El paso de Faustino Oro por el Abierto de ajedrez de Menorca se enmarca en un calendario internacional muy ambicioso. Recientemente ha sido confirmado como integrante del equipo olímpico argentino que disputará la próxima Olimpíada de Ajedrez en Samarcanda, Uzbekistán, prevista del 15 al 28 de septiembre.
No será la primera vez que el joven maestro forme parte de una delegación olímpica. Ya estuvo en Budapest 2024, aunque entonces su papel se centró en tareas de apoyo y preparación, sin integrar el quinteto titular. Ahora, su inclusión en la formación absoluta refleja el reconocimiento a su evolución y a su peso creciente dentro del ajedrez argentino.
En la cita olímpica, compartirá equipo con grandes maestros de larga trayectoria como Diego Flores, Sandro Mareco, Fernando Peralta y Federico Pérez Ponsa. Esa convivencia, sumada a la experiencia que está acumulando en eventos como el Abierto de Menorca, puede acelerar todavía más su desarrollo como jugador de élite.
El rendimiento que logre en Ciutadella también será un termómetro de cómo llega a las grandes citas del año. Un buen papel en Menorca, con partidas de alto nivel y resultados consistentes, reforzará su confianza de cara a competiciones por equipos y torneos cerrados donde cada medio punto adquiere un peso enorme.
Aunque todavía está en plena etapa formativa, Oro ya ha mostrado que combina talento, disciplina y ambición, tres ingredientes que, sumados a una agenda competitiva bien planificada, pueden situarlo en poco tiempo de manera estable entre los mejores tableros del mundo.
El Abierto de ajedrez de Menorca se ha convertido así en algo más que un torneo dentro del calendario: es el escenario donde un niño de 12 años intenta dar un salto histórico hacia el título de Gran Maestro, rodeado de figuras consagradas y bajo la mirada atenta de la comunidad ajedrecística. Cada ronda en Ciutadella añade una pieza más a esa historia, en un tablero donde convergen el presente de la competición y el futuro de una de las grandes promesas del ajedrez mundial.

