- Faustino Oro, de 12 años y 11 meses, integrará la selección argentina en la 46ª Olimpíada de ajedrez en Uzbekistán.
- El joven maestro internacional busca convertirse en el gran maestro más joven de la historia mientras compite en el Aeroflot Open de Moscú.
- Ya cuenta con dos normas de gran maestro obtenidas en Madrid y en el Magistral Szmetan Giardelli, con actuaciones sobresalientes ante rivales de élite.
- Compartirá equipo con figuras como Diego Flores, Sandro Mareco y Candela Francisco, rompiendo el récord de precocidad argentino en Olimpíadas.

Con solo 12 años recién cumplidos, Faustino Oro se ha ganado un lugar destacado en el panorama mundial del ajedrez. Lo que hasta hace poco parecía propio de ciencia ficción hoy es rutina: el tablero más observado en muchos torneos es el de este chico argentino, que ya se codea con la élite y no deja de acumular hitos.
En los últimos meses, el nombre de Faustino se ha vuelto habitual en los principales escenarios del ajedrez internacional: brilló en los campeonatos mundiales rápidos y blitz de Doha, está peleando por una marca histórica en Moscú y, dentro de poco, representará a Argentina en la máxima cita por equipos. El futuro que todos esperaban para el ajedrez argentino parece haberse adelantado unos años y tiene un protagonista muy definido.
Convocatoria histórica a la Olimpíada de ajedrez
La gran noticia para el ajedrez argentino es que Oro ya aceptó la convocatoria para disputar la 46ª Olimpíada de ajedrez, que se celebrará en Samarcanda (Samarkand), Uzbekistán. La confirmación llegó a través de fuentes cercanas a la familia y del propio seleccionador nacional, el gran maestro Sergio Slipak, responsable de armar el equipo absoluto y el femenino que viajarán a la cita bienal.
Cuando se haga la primera jugada del torneo, el joven talento tendrá 12 años y 11 meses, lo que le permitirá convertirse en el argentino más joven en participar en una Olimpíada de ajedrez. No se trata solo de un récord simbólico: su presencia en el equipo principal refleja un nivel competitivo que no encuentra antecedentes en el país a una edad tan temprana.
El torneo olímpico se disputará entre el 15 y el 27 de septiembre, a 11 rondas, con jornada de descanso después de la sexta. El sistema de juego será el habitual en la élite: 90 minutos por jugador para las primeras 40 jugadas, más 30 minutos a finish, con un incremento de 30 segundos por movimiento desde el inicio. En cada ronda, los equipos argentinos presentarán cuatro tableros titulares y contarán con un suplente que rotará según la estrategia del capitán.
Para Faustino, esta será la oportunidad de pasar de ser observador privilegiado a protagonista absoluto en una Olimpíada. Ya en Budapest 2024, con apenas 10 años, había viajado como invitado de la delegación argentina para vivir de cerca el ambiente del torneo y participar en las sesiones de preparación pre-ronda. Aquella experiencia fue una especie de ensayo general para lo que está por venir.
El equipo argentino que acompañará a Fausti
Más allá del foco mediático en el niño prodigio, la selección argentina llegará a Uzbekistán con una formación sólida y experimentada. En el equipo absoluto, junto a Oro, han sido convocados los grandes maestros Diego Flores, Sandro Mareco, Fernando Peralta y Federico Pérez Ponsa, todos con amplia trayectoria internacional y experiencia olímpica.
En la escuadra femenina, la columna vertebral la formarán la gran maestra Candela Francisco Guecamburu, una de las mayores promesas del ajedrez argentino reciente, y las maestras internacionales femeninas Anapaola Borda Rodas, María José Campos y Anna Laura Scarsi. Completa la nómina la maestra FIDE femenina Ernestina Adam, que refuerza un plantel joven pero cada vez más competitivo.
Dentro de este grupo, la figura de Faustino aparece como una especie de puente generacional: por un lado, convive con nombres consolidados del ajedrez argentino; por otro, simboliza la nueva camada de talentos que ya no se conforma con participar, sino que aspira a pelear de igual a igual frente a potencias tradicionales.
Para el seleccionador Sergio Slipak, la inclusión del chico no es un gesto simbólico ni una apuesta arriesgada, sino el resultado lógico de sus actuaciones recientes. Su rating, su rendimiento ante grandes maestros y su madurez competitiva sostienen una decisión que, a nivel internacional, muchos observan con interés y curiosidad.
Rumbo al récord de gran maestro más joven del mundo
Mientras se ultiman los detalles de la delegación argentina para Uzbekistán, Faustino está disputando el exigente Aeroflot Open de Moscú, uno de los torneos abiertos más duros del circuito, tras su paso por el Tata Steel Challengers. Allí busca completar la tercera norma de gran maestro que le falta para obtener el título y meterse en los libros como el gran maestro más joven de la historia, siempre que también alcance el ELO necesario.
En la capital rusa, el joven maestro internacional partió con un ELO en torno a los 2.526 puntos y ha tenido un arranque que confirma su solidez frente a rivales de mucho peso. En las primeras cinco rondas acumuló 3,5 puntos, con victorias clave y tablas muy meritorias frente a jugadores experimentados.
Entre sus resultados más llamativos se encuentra el triunfo con negras ante el maestro FIDE ruso Artem Polkovnikyan (2357), de 15 años, y la inolvidable remontada frente a la gran maestra femenina rusa Ekaterina Goltseva (2364). En esa partida llegó a estar prácticamente perdido, pero los apuros de tiempo de su rival y su sangre fría le permitieron darle la vuelta al tablero en apenas un par de jugadas.
Antes, en otra ronda, había tenido contra las cuerdas al maestro internacional ruso Erik Obgolts (2358). Con blancas, logró ventaja y acarició la victoria, aunque finalmente no encontró la secuencia ganadora y terminó firmando tablas. Pequeños detalles como ese muestran que todavía está en pleno proceso de aprendizaje, pero también que ya es capaz de generar problemas serios a rivales muy curtidos.
Este lunes afrontó su primer examen ante un gran maestro de élite: el indio Raunak Sadhwani (2641), duodécimo jugador más joven de la historia en obtener el título de gran maestro y actualmente 77º del ranking mundial. Con piezas blancas, Faustino jugó una partida muy madura, mantuvo el equilibrio posicional y, tras repetir jugadas en un medio juego complejo, acordó tablas sin pasar apuros.
En la quinta ronda se midió con negras ante el gran maestro ruso Aleksey Goganov (2483). Después de igualar con solvencia la apertura, tomó la iniciativa y llegó a disfrutar de ligera ventaja. Aun así, fiel a su planteamiento práctico, evitó riesgos innecesarios y acabó sellando un nuevo empate que le permitió seguir sumando para sus objetivos.
La sexta ronda, programada para este martes a las 11, también será clave: el argentino llevará las blancas frente al gran maestro ruso Ivan Rozum (2444). Este enfrentamiento puede resultar determinante para mantener la performance por encima de los 2600 puntos de ELO que exige la FIDE para validar la tercera norma.
Dos normas de gran maestro y una carrera a contrarreloj
El camino de Oro hacia el título de gran maestro comenzó a acelerarse en 2025. Su primera norma la consiguió en Madrid, en el torneo “Leyendas & Prodigios”, el 23 de septiembre de ese año. Tenía entonces 11 años, 11 meses y 9 días, y cerró el evento con 7,5 puntos sobre 9, sin conocer la derrota. Ese resultado lo convirtió en el segundo jugador más joven de la historia en lograr una norma de gran maestro.
El único que lo había hecho antes a una edad menor era el indio Dommaraju Gukesh, actual campeón del mundo, quien consiguió su primera norma a los 11 años, 10 meses y 23 días en el Bangkok Open de 2018. La comparación con Gukesh no es casual: ambos representan una nueva generación de talentos que han irrumpido con una precocidad abrumadora en la élite.
Apenas 85 días después de su éxito en Madrid, Faustino firmó la segunda norma de gran maestro en el Magistral Szmetan Giardelli. Llegó invicto a los 5,5 puntos que necesitaba, en un torneo de 9 rondas en el que encadenó siete tablas consecutivas, seis de ellas contra rivales con más ELO que él.
En ese certamen se enfrentó a cuatro grandes maestros extranjeros con más de 2600 puntos de ELO, además de a dos referentes argentinos como Diego Flores y Sandro Mareco, que en su momento también habían superado esa barrera. Cumplió así con los requisitos formales de la FIDE en cuanto a la fuerza media de sus oponentes y el rendimiento global.
Para completar la tercera norma en el Aeroflot Open, la normativa internacional le exige tres condiciones básicas: enfrentarse al menos a tres grandes maestros, medirse con rivales de tres federaciones distintas y sostener una performance de 2600 puntos de ELO o superior a lo largo del torneo. De momento ya ha jugado contra representantes rusos e indios, y su rendimiento ronda los 2589 de performance, muy cerca del umbral necesario.
En el fondo, su carrera contra el reloj tiene un objetivo muy claro: convertirse en el gran maestro más joven de la historia. Cada ronda en Moscú, cada medio punto, tiene peso específico en esa batalla estadística que, más allá de la anécdota, refleja la magnitud del fenómeno deportivo que representa este chico nacido en Argentina.
De invitado en Budapest a protagonista en Uzbekistán
El vínculo de Faustino con las Olimpíadas de ajedrez no empieza en Uzbekistán. En Budapest 2024, cuando solo tenía 10 años, ya había viajado como invitado de la delegación argentina. Aquella vez no jugó, pero vivió desde dentro la preparación de las partidas, las sesiones de análisis y la convivencia con grandes figuras mundiales.
La FIDE, consciente del impacto que generaba su presencia, lo eligió entonces para realizar la movida inicial protocolar de la sexta ronda en el duelo entre Vietnam y China. En ese encuentro participaba Ding Liren, por entonces campeón mundial absoluto. La imagen de un niño argentino moviendo la primera pieza en una mesa presidida por el campeón del mundo fue una suerte de adelanto de lo que estaba por venir.
Ahora el contexto será muy distinto: en Samarcanda, Faustino ya no estará al margen del tablero ni en actos simbólicos. Será uno de los cinco jugadores del equipo absoluto y se sentará a competir de tú a tú ante grandes maestros consolidados, defendiendo el primer o segundo tablero según decida el capitán. La presión, el nivel de exigencia y la repercusión mediática serán mucho mayores.
Su récord de precocidad como integrante de una selección olímpica argentina quedará muy por delante de cualquier antecedente previo. Si ya era inusual ver a adolescentes en el equipo nacional, lo de un jugador de 12 años y 11 meses rompe cualquier molde conocido en el país y lo acerca a las marcas más tempranas a nivel mundial.
Para la Federación Argentina de Ajedrez, su participación también supone un impulso importante en términos de visibilidad y proyección. La presencia de un talento así en la alineación principal puede inspirar a muchos chicos y chicas que empiezan a competir, y al mismo tiempo elevar las expectativas sobre el rendimiento general de la selección.
La historia personal de Faustino, que ha pasado en poco tiempo de ser una promesa local a convertirse en referencia internacional, seguirá escribiéndose entre Moscú y Samarcanda. Lo que ocurra en el Aeroflot Open, el desenlace de su lucha por el título de gran maestro y su debut olímpico con Argentina formarán parte de un mismo relato: el de un niño que, paso a paso, está cambiando la escala de lo que se considera posible en el ajedrez a edades tan tempranas.
Todo apunta a que, con 12 años y 11 meses, Faustino Oro llegará a la 46ª Olimpíada de ajedrez en Uzbekistán convertido en uno de los grandes focos de atención del torneo. Su doble reto de romper el récord argentino de precocidad olímpica y perseguir el título de gran maestro más joven de la historia resume a la perfección el momento que vive: un presente en el que las marcas históricas ya no son una aspiración lejana, sino un objetivo tangible que se juega, jugada a jugada, en cada tablero que se sienta a enfrentar.
