- La Plaza del Castillo acoge el torneo no competitivo Mujeres y Ajedrez, centrado en la participación femenina.
- El evento se celebra de 11 a 15 horas, con cuatro rondas en dos niveles: iniciación y avanzado.
- Las partidas se juegan con sistema suizo, ritmo de 20 minutos por jugadora y ajedrez gigante para el público.
- La iniciativa busca visibilizar a las mujeres ajedrecistas y reducir la brecha de género en este deporte.

La Plaza del Castillo se transforma este sábado en un gran escenario de ajedrez con la celebración del torneo «Mujeres y Ajedrez», una jornada pensada para que las jugadoras tomen el protagonismo absoluto en el centro de Pamplona. La cita, impulsada por el Ayuntamiento, apuesta por un formato abierto y accesible que pone el foco más en la participación y la convivencia que en la competición pura y dura.
Entre las 11 y las 15 horas, la emblemática plaza pamplonesa se llenará de tableros, relojes y piezas, en una actividad planteada como no competitiva, pero con una estructura de torneo completa. El objetivo es que mujeres y niñas que ya juegan al ajedrez, o que están empezando, encuentren un espacio propio para disputar varias partidas, medirse con rivales de su mismo nivel y disfrutar de una mañana diferente al aire libre.
Un torneo abierto en el corazón de Pamplona
Desde las once de la mañana, el centro de la plaza acogerá 15 mesas preparadas con sus tableros, piezas y cronómetros para recibir a todas las participantes inscritas previamente. La organización ha diseñado un formato que permite mantener un flujo continuo de partidas sin necesidad de eliminaciones, de manera que cada jugadora pueda aprovechar al máximo la experiencia.
El torneo «Mujeres y Ajedrez» se ha estructurado en dos niveles diferenciados: iniciación y avanzado. En el primero, se agrupan aquellas jugadoras que están dando sus primeros pasos, ya sea porque llevan poco tiempo jugando o porque apenas han participado en torneos. En el segundo, se reúnen las ajedrecistas con más experiencia, acostumbradas a la competición o a un ritmo de juego más exigente.
Cada una de estas categorías disputará cuatro rondas a lo largo de la mañana. Las partidas se irán sucediendo a las horas en punto, comenzando a las 11:00 y continuando a las 12:00, 13:00 y 14:00 horas. De este modo, el programa está pensado para que el conjunto del torneo se desarrolle de forma ordenada y culmine alrededor de las 15:00 horas.
La cita se plantea como una actividad no competitiva, por lo que, aunque se sigan las normas habituales del ajedrez y se respeten los tiempos y emparejamientos, el ambiente que se busca es relajado y participativo. La idea es que cada jugadora pueda probarse, aprender y compartir la mañana con otras aficionadas, sin la presión de un campeonato clásico con eliminación y clasificación estricta.
Ritmo de juego y sistema de emparejamientos
Para dar coherencia al desarrollo de la jornada, la organización ha optado por un ritmo de juego de 20 minutos por persona, lo que supone un máximo de 40 minutos por partida. Este tiempo resulta suficiente para jugar con calma y pensar las jugadas, pero también permite completar las cuatro rondas dentro del horario previsto.
Los emparejamientos de cada ronda se realizarán siguiendo el sistema suizo, un formato muy extendido en torneos de ajedrez que permite organizar competiciones con muchas personas sin que nadie quede fuera tras una derrota y facilita la clasificación en vivo. En lugar de eliminar a las jugadoras que pierdan, se van cruzando entre sí a quienes tienen puntuaciones similares después de cada ronda.
Este sistema asegura que todas las inscritas puedan disputar las cuatro partidas, lo que refuerza el carácter inclusivo de la actividad. Una jugadora que encadene varias victorias se enfrentará a rivales que están obteniendo resultados parecidos, mientras que quien tropiece en alguna ronda encontrará oponentes con un desempeño más cercano al suyo.
Además, el uso del sistema suizo resulta especialmente adecuado en un entorno como la Plaza del Castillo, donde confluyen jugadoras de edades, trayectorias y niveles muy distintos. Gracias a este método, la organización puede evitar grandes desequilibrios sobre el tablero y favorecer encuentros razonablemente igualados, algo clave para que la experiencia sea estimulante tanto para las participantes novatas como para las más avanzadas.
La Plaza del Castillo, un gran tablero al aire libre
Más allá de las mesas destinadas al torneo, la Plaza del Castillo contará también con un elemento muy llamativo: un ajedrez gigante instalado sobre el propio suelo de la plaza. Este tablero tendrá una superficie aproximada de 5,4 metros cuadrados, con piezas de alrededor de 60 centímetros de altura, lo que convierte cada jugada en un pequeño espectáculo visual.
Este ajedrez de gran formato estará disponible durante toda la mañana para que el público asistente pueda jugar partidas libres, ya sea entre familiares, amistades o curiosos que se acerquen a ver qué ocurre en la plaza. De esta forma, la actividad no se limita únicamente a las jugadoras del torneo, sino que se abre a cualquiera que tenga interés en mover unas piezas, aunque sea por pura curiosidad.
El conjunto de la escena convierte la Plaza del Castillo en una especie de tablero de ajedrez viviente, en el que conviven las partidas regladas del torneo con las partidas improvisadas sobre el tablero gigante. Esta combinación permite que la mañana tenga un componente lúdico evidente, sin perder de vista la seriedad y la concentración propias del ajedrez.
Al celebrar el evento al aire libre, en un enclave tan céntrico y transitado, el Ayuntamiento de Pamplona persigue también un efecto de visibilidad espontánea: muchas personas que pasan por la plaza se topan con la actividad, se detienen un momento, observan algunas jugadas e incluso se animan a saber más sobre la iniciativa.
Un evento pensado para visibilizar a las mujeres ajedrecistas
El torneo «Mujeres y Ajedrez» forma parte del trabajo que el Ayuntamiento de Pamplona viene realizando para reducir las barreras que todavía encuentran mujeres y niñas a la hora de practicar deporte. En el caso del ajedrez, la brecha de género es especialmente marcada, tanto en la base como en la élite, y esta jornada quiere contribuir a cambiar esa dinámica.
Los estudios disponibles apuntan a que, a día de hoy, por cada 14 jugadores varones que practican ajedrez, hay únicamente una mujer. Esta proporción ilustra el peso de los estereotipos, las diferencias en el acceso a actividades extraescolares y las barreras culturales que han ido limitando la presencia femenina en los clubes y torneos.
En el ámbito de máximo nivel, la desigualdad se acentúa aún más: menos del 2% de los Grandes Maestros del mundo son mujeres. Dentro de ese reducido grupo, destaca la figura de la china Hou Yifan, que en la actualidad es la única mujer incluida entre los cien mejores ajedrecistas del ranking mundial, un dato que subraya hasta qué punto el ajedrez de elite sigue siendo un terreno mayoritariamente masculino.
Ante este panorama, iniciativas como «Mujeres y Ajedrez» quieren servir de altavoz y espacio de encuentro para jugadoras de diferentes edades. Al ofrecer un entorno cuidado, sin la presión de la competición tradicional, se busca que muchas niñas y jóvenes se animen a seguir vinculadas al ajedrez y a dar el paso hacia clubes, torneos federados u otras actividades más regulares.
Un paso más hacia la igualdad en el deporte
La jornada en la Plaza del Castillo no se limita a la organización de unas cuantas partidas simultáneas, sino que se enmarca en una línea de trabajo más amplia del Ayuntamiento orientada a equilibrar la representación de mujeres y hombres en el conjunto de las actividades deportivas. El ajedrez se convierte así en un ejemplo concreto de cómo se pueden plantear acciones específicas para sectores de población infrarrepresentados.
En este contexto, el torneo «Mujeres y Ajedrez» funciona como laboratorio de buenas prácticas: se cuida la accesibilidad, se plantean niveles diferentes para evitar desajustes excesivos, se garantizan varias partidas para todas las jugadoras y se diseñan espacios complementarios como el tablero gigante para atraer la atención del público general.
La idea no es sólo que la plaza se llene de tableros durante unas horas, sino que, a partir de esta experiencia, más mujeres decidan mantener un vínculo estable con el ajedrez, ya sea a través de escuelas municipales, clubes locales o actividades organizadas por centros escolares y asociaciones. La visibilidad que proporciona un evento en un lugar tan emblemático ayuda a que ese mensaje cale de forma más directa.
Con la entrega de obsequios a todas las participantes, prevista hacia las 15:00 horas, se pondrá el broche final a la mañana. Más allá de los resultados en cada tablero, el valor de la jornada reside en haber creado un espacio compartido donde las mujeres han podido ocupar el centro de la escena ajedrecística de la ciudad, mostrar su nivel y, en muchos casos, dar su primer paso en un entorno de torneo.
Tras varias horas de partidas, relojes apurando segundos y piezas recorriendo casillas blancas y negras, la Plaza del Castillo se despide del torneo «Mujeres y Ajedrez» con la sensación de haber convertido el ajedrez en una actividad más cercana, visible e inclusiva. Para muchas de las jugadoras, especialmente las más jóvenes, esta experiencia puede ser el punto de partida de un camino más largo en un deporte que, poco a poco, va abriendo más hueco a la presencia femenina.
