- La élite del ajedrez vietnamita desafía a grandes maestros chinos y logra victorias sonadas.
- Figuras como Nguyen Thanh Bao y Lai Ly Huynh han abierto el camino a una nueva generación.
- El prodigio Chu Duc Huy y otros jóvenes talentos apuntalan el futuro del ajedrez vietnamita.
- La cultura del ajedrez en Vietnam, desde las aldeas hasta los supertorneos, impulsa un crecimiento sostenido.

El ajedrez vietnamita vive un momento de esplendor, con resultados internacionales destacados, figuras que ya son leyenda en Asia y una cantera de jóvenes talentos que no deja de sorprender. Desde los torneos de aldea hasta las grandes citas mundiales, Vietnam ha pasado de ser un invitado discreto a convertirse en un rival que nadie puede permitirse subestimar.
Este crecimiento no se explica solo por los éxitos individuales: detrás hay una cultura ajedrecística muy arraigada, un intercambio constante con los mejores jugadores chinos y una pasión popular que se manifiesta en parques, clubes y festivales locales. Todo ello ha convertido al ajedrez, tanto clásico como chino, en una seña de identidad deportiva del país.
Wang Hao y las sorpresas en suelo vietnamita
Uno de los episodios que mejor ilustra este auge es la serie de duelos entre maestros chinos y jugadores vietnamitas. El Gran Maestro Wang Hao, consolidado entre los mejores del ajedrez chino y situado en el entorno del top 20-30 de su país en los últimos años, llegó a Vietnam tras disputar la prestigiosa Copa Wuyang 2026.
Recién salido de ese exigente torneo, Wang Hao aceptó la invitación del maestro vietnamita Nguyen Thanh Bao para participar en partidas amistosas y eventos especiales en el Club de Ajedrez Thang Long, uno de los focos principales del ajedrez vietnamita. Su presencia generó mucha expectación, ya que se trata de uno de los nombres habituales en la élite del ajedrez chino de alto nivel.
No obstante, nada más aterrizar en Vietnam, el gran maestro protagonizó una pequeña sorpresa: cayó derrotado en un torneo local celebrado en el norte del país. Varias voces apuntaron a la falta de adaptación y preparación inmediata tras el viaje y el esfuerzo acumulado en la Copa Wuyang como causas de ese tropiezo inicial.
A partir de ahí, Wang Hao fue entrando en ritmo y demostró por qué se le considera una referencia continental. En los días siguientes, superó con claridad a varios maestros vietnamitas, entre ellos Chu Tuan Hai, Dao Van Trong y el propio Nguyen Thanh Bao, que durante años fue el número uno indiscutible del ajedrez vietnamita antes del ascenso de Lai Ly Huynh.
Estos enfrentamientos amistosos sirvieron como termómetro del nivel vietnamita frente a la escuela china, pero también como escaparate para nuevas figuras que empiezan a reclamar su sitio.
El prodigio Chu Duc Huy y el relevo generacional
El ejemplo más llamativo de esta nueva hornada es Chu Duc Huy, de solo 13 años, a quien muchos ya apodan el «prodigio» del ajedrez vietnamita. Procedente de la provincia de Quang Ninh, este joven jugador ha sorprendido a propios y extraños por su madurez competitiva y su capacidad para medirse de tú a tú con los mejores representantes del país.
En uno de los duelos más comentados, Chu Duc Huy se enfrentó a Wang Hao en un match de cuatro partidas que se prolongó durante unas tres horas. Contra todo pronóstico, el adolescente vietnamita se impuso por 3-1, dejando una fuerte impresión en aficionados y especialistas.
A pesar de la derrota, el gran maestro chino mostró un gran respeto por su rival y reconoció que el joven tiene un potencial enorme, aunque subrayó que todavía necesita acumular más entrenamiento y experiencia para alcanzar el máximo nivel internacional. Sus palabras reflejan una mezcla de admiración y cautela ante un talento que podría marcar época.
Chu Duc Huy, que a menudo aparece jugando y analizando partidas junto a su padre, es visto en Vietnam como un posible sucesor natural de Nguyen Thanh Bao y Lai Ly Huynh. Su irrupción se suma a la de otros jóvenes ajedrecistas que también empiezan a despuntar en el circuito internacional.
En el ámbito del ajedrez clásico, por ejemplo, Vietnam ya cuenta con varios Maestros Internacionales menores de edad, como Dau Khuong Duy, Pham Tran Gia Phuc y Bang Gia Huy. Solo unos pocos países en el mundo superan a Vietnam en número de jugadores sub-18 con este título, lo que habla de un trabajo de base sólido y continuado.
Nguyen Thanh Bao, el pionero del ajedrez vietnamita moderno
Detrás de esta explosión de talento se encuentra la trayectoria de figuras clave como Nguyen Thanh Bao, considerado por muchos como el auténtico «pionero» del ajedrez vietnamita moderno. Nacido en 1978, dominó el panorama nacional a finales de la década de 2000, acumulando oros en campeonatos individuales, torneos de alto nivel y Juegos Deportivos Nacionales.
Su impacto, sin embargo, fue mucho más allá de las fronteras del país. En 2009, logró una medalla de plata en el Campeonato Mundial, y un año después repitió metal en la prueba individual masculina de los Juegos Asiáticos de Guangzhou 2010, una de las grandes citas deportivas del continente.
Estos resultados consolidaron su reputación en la comunidad ajedrecística china, hasta el punto de que, según recogía el medio News QQ, entre los jugadores de élite circulaba la frase: «Nunca subestimes a Nguyen Thanh Bao». No era solo una advertencia táctica, sino el reconocimiento de que se trataba de un rival capaz de sorprender a cualquier gran maestro.
China le invitó en varias ocasiones a la Copa Han Xin, un torneo con un estatus comparable al de la actual Copa Wu Yang. En la edición de 2011, Nguyen Thanh Bao finalizó cuarto, un resultado notable si se tiene en cuenta que entonces la élite china todavía contaba con todos sus grandes nombres en activo.
Entre sus logros más recordados destaca la victoria sobre el legendario Lu Qin en la Copa Han Xin de 2010. Fue el primer jugador en derrotar a este cinco veces campeón mundial en una competición internacional, cuando el maestro chino aún conservaba gran parte de su mejor forma a los 48 años.
Años después, el currículum internacional de Nguyen Thanh Bao siguió creciendo, con participaciones en mundiales por equipos y, según recogen medios especializados, medalla de oro en un Campeonato Mundial por Equipos en 2022. En 2023, fue fichado por el equipo de Zhejiang para competir en la liga china de máximo nivel, consolidando todavía más sus lazos con el país vecino.
Su papel no se limita a las mesas de juego: actúa como puente entre las comunidades ajedrecísticas china y vietnamita, organizando intercambios, amistosos y giras de maestros. La invitación a Wang Hao para participar en torneos y exhibiciones en Vietnam tras la Copa Wuyang es solo un ejemplo más de su influencia actual.
Maestros chinos en Vietnam: derrotas inesperadas y respeto mutuo
La relación ajedrecística entre Vietnam y China se ha vuelto cada vez más intensa. No es raro ver a figuras de renombre del país vecino viajando a Vietnam para jugar torneos, desde festivales de pueblo hasta competiciones más formales patrocinadas por clubes y empresas locales.
Hace poco, además de la presencia de Wang Hao, otro nombre histórico del ajedrez chino, Liu Zongze (también conocido como Luu Tong Trach), participó en el Torneo del Festival de Ajedrez Tradicional de la Villa Dong Lao, en la comuna de An Khanh, Hanói. Ambos acudieron a la cita invitados por Nguyen Thanh Bao y por patrocinadores vinculados a la comunidad ajedrecística vietnamita.
El torneo, disputado a comienzos de febrero, dejó resultados llamativos. Wang Hao fue eliminado en la fase clasificatoria por un jugador prácticamente desconocido a nivel internacional, lo que generó un gran revuelo entre los seguidores locales. Por su parte, Liu Zongze logró avanzar más rondas, pero acabó cayendo frente al reputado jugador vietnamita Chu Junhai.
Aunque el bagaje de Liu es algo diferente al de Wang Hao -no creció en un entorno profesional estructurado ni contó con un entrenamiento formal al uso-, su figura goza de un enorme prestigio como maestro de «ajedrez callejero». Su estilo libre, su carácter bohemio y su costumbre de recorrer distintas ciudades en busca de oponentes le han granjeado admiración tanto en China como en Vietnam.
Hace alrededor de una década, este maestro causó sensación en clubes como Thang Long Ky Dao Quan y Ky Huu, donde derrotó a numerosos jugadores destacados de Hanói pese a aceptar handicaps severos que teóricamente le dejaban en clara desventaja. Hoy, con unos 60 años, es normal que su nivel se haya resentido algo, por lo que sus recientes derrotas en torneos de aldea no se interpretan como un fracaso, sino como parte natural de la evolución de su carrera.
Lo verdaderamente significativo es que, de forma reiterada, grandes maestros chinos aceptan viajar a Vietnam para competir incluso en eventos locales de pequeño formato. Esto pone de manifiesto que tanto el movimiento ajedrecístico chino como el vietnamita atraviesan una etapa muy dinámica, alimentada por el intercambio constante de jugadores y experiencias.
Vietnam, una nación volcada con el tablero
La fortaleza actual del ajedrez vietnamita se apoya en una base cultural muy particular. El experto ucraniano Mykhailo Vasyliev, que en su día entrenó al equipo nacional de Vietnam y trabajó con figuras como Le Quang Liem, ha descrito al país como uno de los lugares donde más se respira pasión por el tablero.
Durante su estancia prolongada en el Centro Nacional de Entrenamiento Deportivo de Ciudad Ho Chi Minh, en la zona de la Villa Universitaria de Thu Duc, pudo observar el día a día de los vietnamitas. Según relató, es fácil encontrar tableros de ajedrez por todas partes, especialmente de ajedrez chino: pequeños grupos se reúnen para jugar, debatir jugadas y comentar partidas con un entusiasmo contagioso.
Aunque no domina el idioma vietnamita ni está especializado en el ajedrez chino, Vasyliev remarca que cualquier juego de este tipo contribuye a ejercitar la mente y arraigar una tradición cultural. A su juicio, Vietnam es uno de los países con más ajedrecistas que ha conocido, algo que se refleja en la gran cantidad de talentos que aparecen periódicamente.
El entrenador destaca también ciertas características del carácter vietnamita que encajan bien con las demandas del ajedrez. En su opinión, los jugadores locales tienen la costumbre de reflexionar con calma, profundizando en la esencia de los problemas antes de actuar, una forma de pensar muy útil para el análisis de posiciones complejas.
Además, compara a los jóvenes vietnamitas con los ajedrecistas de la antigua Unión Soviética, tanto por su creatividad sobre el tablero como por el cariño genuino que muestran hacia el juego. Esa combinación de pasión y disciplina ha sido uno de los motores del progreso del ajedrez en el país.
Vasyliev también subraya que el mundo del ajedrez actual ha cambiado radicalmente respecto a épocas pasadas. Si en los tiempos de Kasparov todavía era posible ver enfrentamientos equilibrados entre humanos y supercomputadoras, hoy la preparación con motores informáticos es prácticamente obligatoria, y las primeras decenas de jugadas en muchas partidas son repeticiones de líneas analizadas por las máquinas.
Según el experto, los profesionales dedican cada vez más horas a memorizar variantes propuestas por el ordenador, lo que eleva el nivel técnico pero también plantea el reto de mantener viva la parte creativa y «humana» del juego. En este contexto, cree que Vietnam aún conserva una mentalidad relativamente pura en la enseñanza del ajedrez, algo que ayuda a generar jóvenes con un estilo propio.
Sin embargo, advierte de que si el ajedrez vietnamita quiere consolidarse de forma permanente en la élite mundial, no puede ignorar la tendencia de la «supercomputarización». Será necesario encontrar un equilibrio entre la tradición cultural, el gusto por el pensamiento profundo y el uso inteligente de la tecnología.
Lai Ly Huynh: orgullo nacional y presión mediática
Dentro de esta escena en plena ebullición, un nombre resuena con especial fuerza: Lai Ly Huynh. Sus resultados recientes, con actuaciones llamativas en el Campeonato Mundial de 2025 y en la Copa Wuyang de 2026, han disparado su popularidad tanto en Vietnam como en los círculos ajedrecísticos chinos.
Su participación en la Copa Ngu Duong, un supertorneo de gran repercusión, generó una oleada de apoyo entre los aficionados vietnamitas. Muchos seguidores se sentaron durante horas a ver sus partidas decisivas retransmitidas en directo, especialmente la final a doble encuentro contra Trinh Vu Dong.
Aunque Lai Ly Huynh terminó cayendo en esa final, una parte amplia de la afición no se mostró decepcionada. Para muchos, haber llegado tan lejos ya era un hito histórico para el ajedrez vietnamita. En comentarios y mensajes enviados a los medios, los lectores insistían en que el logro residía en el camino recorrido y en haber competido de tú a tú frente a la élite china.
Algunos recordaban también las dificultades de ir a un país extranjero, competir en solitario sin entrenador ni compañeros y mantener el rendimiento frente a rivales que le habían estudiado al detalle. Según varios aficionados, los grandes maestros chinos habían analizado minuciosamente su estilo, de modo que cada nueva victoria hacía más fácil preparar planes para intentar frenarlo.
Aun así, su balance en enfrentamientos recientes contra rivales chinos de primera línea ha sido impresionante, con marcadores favorables en matches largos, incluyendo series de 10 partidas con solo una derrota. Para muchos seguidores, estos números ya son motivo de orgullo nacional y demuestran que el ajedrez vietnamita ha superado complejos del pasado.
Respeto chino, euforia contenida en Vietnam
Otro detalle que ha llamado la atención es la imagen de varios de los mejores ajedrecistas chinos observando y analizando partidas de Lai Ly Huynh, algo que hace unos años habría parecido impensable. Antes, lo habitual era ver a jugadores vietnamitas sentados frente al tablero para aprender de los maestros chinos; ahora, las tornas se han equilibrado en cierta medida.
Muchos aficionados interpretan esta escena como un símbolo del cambio de jerarquías y del respeto que la élite china empieza a mostrar hacia el ajedrez vietnamita. Que jugadores acostumbrados a dominar el panorama mundial estudien con atención las partidas de un rival extranjero es, para muchos, un reconocimiento tácito de su categoría.
Sin embargo, junto con el entusiasmo, han aparecido voces que llaman a la prudencia. Algunos lectores han recordado a Lai Ly Huynh la importancia de mantener los pies en la tierra, no dejarse arrastrar por los elogios y seguir trabajando con humildad si quiere permanecer durante años en la cima.
Hay quien subraya que, aunque China valore ahora a este jugador vietnamita, eso no significa que el ajedrez vietnamita en su conjunto esté al mismo nivel que el sistema chino. La admiración actual obedece en parte a su reciente título mundial y a sus grandes actuaciones, pero la clave estará en sostener esa racha de éxitos a largo plazo.
Otros aficionados coinciden en que esta situación abre una oportunidad única: si Lai Ly Huynh y sus compatriotas siguen sumando resultados positivos, Vietnam no solo será invitado habitual en grandes torneos, sino que también tendrá mayor peso en la configuración del ajedrez asiático y mundial.
El panorama que se dibuja alrededor del ajedrez vietnamita es el de un ecosistema en pleno crecimiento, impulsado por leyendas como Nguyen Thanh Bao, figuras actuales como Lai Ly Huynh, prodigios juveniles como Chu Duc Huy y una base popular que vive el ajedrez como parte de su vida cotidiana. Entre la tradición de los tableros en las calles, el intercambio constante con la élite china y la progresiva profesionalización de sus talentos, Vietnam se ha ganado por méritos propios un lugar destacado en el mapa mundial del ajedrez y parece decidido a seguir escalando peldaños en los próximos años.
