- Vietnam avanza del 36.º al 32.º puesto en la clasificación mixta de federaciones.
- El equipo femenino escala del 31.º al 24.º y firma un gran papel en la Olimpiada.
- El conjunto Open mejora 28 posiciones y se cuelga el oro del Grupo B.
- Nguyen Thi Mai Hung destaca con una actuación sobresaliente y sin derrotas.

La Federación Internacional de Ajedrez dio a conocer el 1 de octubre su nueva relación de fuerzas por federaciones. El movimiento llega después de la Olimpiada disputada en Samarcanda, Uzbekistán, y coloca al ajedrez vietnamita en una posición más favorable que la que tenía antes de la cita. La lista se elabora con la media del Elo de los mejores jugadores de cada país, así que cada puesto refleja el rendimiento de su primera línea.
Antes del torneo, Vietnam aparecía en el puesto 36 de la tabla mixta. Después de la competición, el conjunto asiático ha ganado cuatro escalones y se ha instalado en el 32.º lugar. Ese avance le permite mirar por encima de Italia y Noruega, dos selecciones europeas con nombres conocidos; en el caso noruego, además, se trata del país de Magnus Carlsen. En el apartado femenino, la subida es aún más llamativa: del 31.º al 24.º, siete posiciones de golpe, con Chequia, Eslovenia e Irán por detrás.
Vietnam gana terreno en la lista mundial
El balance de la Olimpiada explica en buena medida ese salto. En categoría femenina, Vietnam terminó en novena posición entre 189 equipos, doce puestos por encima del 21.º que ocupaba al inicio. Nguyen Thi Mai Hung fue una de las grandes protagonistas del equipo, con una actuación individual que le permitió colgarse la medalla de plata. La jugadora disputó nueve partidas, sumó ocho puntos y no perdió ninguna, unos números que refuerzan su peso dentro del combinado.
El equipo Open también firmó un torneo muy sólido. Partía como cabeza de serie número 47 y acabó en el puesto 19 entre 206 selecciones, lo que supone escalar 28 posiciones. Una de las victorias más comentadas fue el 3-1 frente a Noruega en la décima ronda. Además, el conjunto masculino se llevó la medalla de oro del Grupo B, un resultado que añade valor a su campaña.
Al cruzar los resultados de ambos equipos, Vietnam quedó duodécimo en la Copa Gaprindashvili. La cita también dejó un hito para sus jóvenes valores: Peng Jiahui y Nguyen Quoc Hy alcanzaron el título de Gran Maestro, un paso relevante para ampliar la base de talento del país. Son logros que, en conjunto, explican por qué la federación vietnamita ha mejorado su lugar en la clasificación mundial de ajedrez.
Mai Hung y el impulso del equipo femenino
La trayectoria del equipo femenino no fue sencilla. En la ronda final se midió a China, una de las potencias que pelea siempre por el título. Pese a la dificultad del cruce, el conjunto vietnamita cerró una actuación muy competitiva y confirmó que su presencia entre los mejores no es casual. La combinación de resultados colectivos e individuales ha tenido un reflejo directo en la lista de federaciones.
Para el aficionado europeo, el detalle más relevante está en los nombres que quedan por detrás de Vietnam. Italia y Noruega aparecen un puesto y tres puestos más abajo en la clasificación mixta, respectivamente. En el cuadro femenino, Chequia y Eslovenia también ceden terreno frente al equipo asiático. Son referencias que ayudan a medir el alcance real de la subida, más allá del simple número.
Rivales europeos y margen de crecimiento
Conviene no perder de vista que una clasificación deportiva de ajedrez retrata el momento, no una sentencia definitiva. La profundidad de una escuela de ajedrez se comprueba con el tiempo y con la capacidad de repetir resultados en torneos sucesivos. Aun así, la mejora simultánea de los equipos masculino y femenino es una señal que invita al optimismo moderado.
En el ámbito internacional, Vietnam gana visibilidad y se acerca a selecciones con más tradición. El hecho de superar a potencias europeas en la tabla refuerza su candidatura a seguir escalando si mantiene el nivel de sus principales tableros. La Olimpiada de Samarcanda ha servido, en ese sentido, como una plataforma para mostrar que el trabajo de base empieza a dar frutos.
El nuevo puesto no garantiza títulos automáticos, pero sí cambia la percepción del ajedrez vietnamita. La clasificación mundial del equipo vietnamita de ajedrez queda ahora mejor situada, con el femenino como gran motor y el Open como apoyo sólido. Queda por ver si esa tendencia se consolida en las próximas citas y si los jóvenes maestros dan el salto definitivo a la élite.




