- España ocupa la quinta plaza en la categoría abierta tras vencer a Bielorrusia (3-1) en la tercera ronda.
- La selección femenina también gana a Uzbekistán B y se coloca 19ª, con la veterana Sabrina Vega en gran forma.
- El joven argentino Faustino Oro, afincado en Zaragoza, lidera a su país con solo 12 años y ya suma dos victorias.
- La Olimpiada de Samarcanda bate récords de participación y reúne a las mejores escuelas del mundo.

La 46ª Olimpiada de Ajedrez ha echado a andar en Samarcanda (Uzbekistán) con una participación histórica: más de 200 equipos en las secciones abierta y femenina, lo que convierte esta cita en la mayor de la historia del deporte de los trebejos. La ciudad que gobernó Tamerlán se ha rendido al tablero, con una ceremonia inaugural que fusionó la herencia persa con el lenguaje universal de las 64 casillas. Entre tanto talento, la selección española ha aterrizado con fuerza: ocupa la quinta posición en el torneo abierto y manda señales muy positivas de cara a las rondas decisivas.
Con un formato de once rondas por sistema suizo, los equipos están formados por cinco jugadores (cuatro titulares y un reserva) y se enfrentan a un ritmo de 90 minutos para las primeras 40 jugadas, más 30 hasta el final y un incremento de 30 segundos desde el primer movimiento. El calendario se extiende hasta el 27 de septiembre, con una jornada de descanso el día 22. La igualdad es máxima y cualquier tropiezo puede pagarse caro, como ya se vio en la primera ronda con sorpresas sonadas en tableros individuales.
España, a un paso de las medallas
Tras tres jornadas, el combinado español suma tres victorias consecutivas y se codea con las potencias clásicas. En la tercera ronda, los chicos dirigidos por Jordi Magem derrotaron a Bielorrusia por 3-1, con triunfos de Maksim Chigaev y Daniil Yuffa, mientras que David Antón y Jaime Santos Latasa firmaron tablas. Este resultado coloca a España en quinta posición, con diez puntos de match, solo por detrás de Rumanía, Polonia, Uzbekistán y China. El próximo escollo será India, vigente campeona y uno de los grandes favoritos, un examen de fuego que servirá para medir las aspiraciones reales del equipo.
En la categoría femenina, las noticias también son positivas. El conjunto nacional superó a Uzbekistán B por 3-1 y se sitúa en el puesto 19, con la canaria Sabrina Vega como referente ofensiva. Vega, nueve veces campeona de España, se reivindicó tras su tropiezo anterior y lideró la victoria junto a Anna Matnadze. La próxima cita pondrá a prueba a las españolas contra rivales más consistentes, pero la base es sólida y el margen de mejora, enorme.
Faustino Oro, un fenómeno con sello español
Uno de los nombres propios del torneo es el del argentino Faustino Oro, que a sus 12 años se ha convertido en el segundo gran maestro más joven de la historia y ejerce como primer tablero de su selección. El prodigio reside en Zaragoza desde hace tiempo y no escatima elogios hacia España: «Si mis padres no se hubieran mudado aquí para que compitiera en torneos de primer nivel, probablemente hoy no sería Gran Maestro», confesó en una entrevista a la FIDE.
Oro ha comenzado la Olimpiada con paso firme: ganó en el debut ante Kenia, entabló contra Corea del Sur y este miércoles derrotó con blancas al sudanés Omar Eltigani, de 2559 ELO, lo que le deja con dos victorias y un empate. Su precocidad está generando un enorme revuelo mediático y muchos ya le consideran el relevo natural de Magnus Carlsen en la élite mundial, aunque el noruego, ausente en Samarcanda, sigue siendo la gran estrella ausente.
La representación valenciana y el récord de participación
Otro detalle que subraya la presencia española es la destacada aportación de jugadores vinculados a clubes valencianos. Hasta una decena de ajedrecistas de la Comunidad Valenciana compiten en el evento, entre ellos Jorden van Foreest, Kirill Alekseenko o Nana Dzagnidze, todos ellos enrolados en el Silla o el Andreu Paterna. Esta representación demuestra el buen momento del ajedrez en España, que también aporta a la árbitra internacional Nerea Pastor al equipo arbitral.
La Olimpiada de Samarcanda ha logrado reunir a 208 federaciones, una cifra jamás alcanzada en ninguna otra competición deportiva. Estados Unidos, India y Uzbekistán encabezan los rankings iniciales, pero la lógica se rompe con frecuencia en los tableros. Las ausencias de Carlsen, Nakamura, Firouzja o las hermanas Muzychuk restan brillo puntual, pero no empañan el espectáculo de un evento que seguirá dando titulares hasta el 27 de septiembre.
Con la mitad del camino por recorrer, todo apunta a que esta Olimpiada será recordada por la irrupción de los jóvenes talentos y por la solidez de selecciones como la española. La quinta plaza actual invita a soñar con una medalla, algo que no se logra desde 2004, y el equipo femenino también tiene una oportunidad histórica. Samarcanda, cuna de leyendas, está escribiendo un nuevo capítulo del ajedrez mundial con nombres como Gukesh, Faustino Oro y una España que quiere hacer historia.
El balance de las tres primeras rondas deja sensaciones encontradas: los favoritos cumplen, pero los márgenes se estrechan. España se ha ganado el derecho a soñar a lo grande, aunque el calendario no perdona y los rivales cada vez son más duros. La próxima cita contra India será un termómetro fiable de hasta dónde puede llegar este grupo, mientras Faustino Oro sigue maravillando al mundo con su precocidad. La Olimpiada está en su ecuador y la emoción, lejos de decrecer, promete intensificarse con cada ronda.



