- Chen Shaobo, de 13 años, derrota al número 25 del mundo en la Copa de Shanghái.
- Vietnam arrasa en el torneo insonorizado de Wenzhou con un 17-6.
- El formato de auriculares con cancelación de ruido marca un antes y un después.
- Ambos eventos consolidan el ajedrez chino como escaparate de talento joven.

El ajedrez chino, conocido también como Xiangqi, sigue dando pasos agigantados a nivel internacional y esta semana ha vuelto a demostrar por qué es una de las disciplinas más apasionantes del planeta. Dos torneos celebrados en el país asiático han acaparado todas las miradas, dejando actuaciones que han dado mucho de qué hablar en los círculos especializados.
Por un lado, un jovencísimo prodigio de 13 años ha puesto patas arriba la élite con una victoria épica en la Copa de Shanghái. Por otro, un conjunto vietnamita ha logrado un hito histórico en Wenzhou gracias a un formato de competición que rompe por completo los esquemas tradicionales. A continuación, repasamos las claves de estas jornadas que han marcado un antes y un después.
Un prodigio de 13 años agita la Copa de Shanghái
El joven Chen Shaobo, conocido en el ámbito local como Tran Thieu Bac, se ha convertido en el centro de todas las miradas del circuito. Su reciente victoria sobre Ly Hoc Hao, número 25 del ranking chino, en los cuartos de final de la Copa de Shanghái ha generado una enorme expectación. No fue un triunfo cualquiera, sino una auténtica batalla maratoniana que obligó a disputar no una, ni dos, sino seis partidas para decidir el pase a la siguiente ronda.
La hazaña tuvo lugar en la noche del 11 de septiembre y, aunque el rival partía como claro favorito, el talento precoz demostró una madurez táctica impropia de su edad. Este episodio no hace sino confirmar que la cantera china empieza a plantar cara a las grandes figuras del ajedrez. Su nombre ya suena con fuerza entre los aficionados, que ven en él a un futuro aspirante a los máximos títulos.
El experimento vietnamita triunfa en Wenzhou
Mientras en Shanghái se vivía esa intensa eliminatoria, en la ciudad de Wenzhou se disputaba un torneo con un planteamiento tan novedoso como llamativo. El Torneo Au Si Lai 2026 enfrentó a dos formaciones: el equipo anfitrión local y el combinado vietnamita compuesto por Nguyen Minh Nhat Quang y Vu Quoc Dat. El duelo, disputado entre el 8 y el 11 de septiembre, acabó con un marcador demoledor de 17-6 a favor de los visitantes, un resultado que ha dejado boquiabiertos a los expertos.
La gran innovación de esta cita competitiva reside en el entorno de juego. Los jugadores tuvieron que competir con auriculares especializados que bloquean el sonido exterior, creando una burbuja de silencio absoluto. Esta condición obliga a extremar la concentración, la fortaleza mental y a tomar decisiones estratégicas sin ningún tipo de ayuda externa. Parece que la presión no afectó en absoluto a los vietnamitas, quienes se mostraron muy sólidos durante las ocho rondas.
Pese a enfrentarse a los mejores maestros de la ciudad anfitriona, Nguyen Minh Nhat Quang y Vu Quoc Dat desplegaron un estilo de juego proactivo y flexible. Supieron aprovechar las debilidades de sus oponentes y sumaron puntos cruciales en los momentos decisivos, tanto en el tramo inicial de las partidas como en los finales apurados. El resultado final refleja una preparación excepcional y una táctica muy superior.
Para ambos jugadores, esta medalla de oro no es solo un premio individual, sino que contribuye a elevar el prestigio del ajedrez vietnamita en las competiciones internacionales de máximo nivel. Ganar en el país que vio nacer esta disciplina tiene un valor simbólico enorme, y los jóvenes jugadores han sabido aprovechar la oportunidad para hacer historia.
Estos dos episodios del ajedrez chino en 2026 apuntan en la misma dirección: la disciplina está más viva y competitiva que nunca. Mientras una joven promesa derriba puertas con su desparpajo, una selección extranjera demuestra que se puede ganar en territorio hostil con ingenio y una preparación minuciosa. Ambos relatos se combinan para dibujar un panorama lleno de rivalidades sanas y formatos revolucionarios que redefinen el alcance de este deporte mental.

