- La 19ª edición se celebra el 18 y 19 de julio con el campeón mundial Daniel Pulvett como invitado de honor.
- El torneo mantiene su formato de sistema suizo a nueve rondas con partidas rápidas de 15 minutos más incremento.
- Alcubierre se ratifica como el municipio más pequeño del mundo en recibir a la mayor cantidad de campeones mundiales de ajedrez.
- El evento incluye una exhibición de ocho partidas simultáneas a la ciega protagonizada por Pulvett el domingo.

Alcubierre, una pequeña localidad en el corazón de los Monegros, se vestirá de gala una vez más los días 18 y 19 de julio. Este municipio oscense, conocido por su increíble capacidad para atraer a leyendas del tablero, acogerá la decimonovena edición de su Torneo Internacional, un evento que trasciende lo meramente deportivo para convertirse en una cita cultural y social de primer orden en la provincia de Huesca.
La presentación del evento tuvo lugar recientemente en la Diputación Provincial de Huesca, contando con la presencia de autoridades locales y expertos del sector. En esta ocasión, el certamen pondrá un énfasis especial en la capacidad de inclusión del ajedrez, contando con la figura de Daniel Pulvett como invitado de honor, cuya trayectoria es un testimonio viviente de cómo la mente puede superar cualquier barrera física.
Daniel Pulvett y el valor de la superación personal
El protagonista de este año, Daniel Pulvett, es un ajedrecista hispano-venezolano que ostenta el título de campeón del mundo para personas con discapacidad visual. Con apenas un 10% de visión, Pulvett ha demostrado que el tablero es un espacio de igualdad absoluta. Durante la presentación, se destacó cómo este deporte fue su tabla de salvación frente a procesos depresivos en su juventud, convirtiéndose en una herramienta fundamental para organizar su vida y tomar decisiones de forma estratégica.
Residente en Madrid, Pulvett dedica gran parte de su tiempo a la docencia, impartiendo lecciones a otros jugadores con problemas de visión. Su entrenador resalta a menudo su memoria fuera de lo común, capaz de analizar variantes complejas sin necesidad de ver las piezas, una habilidad que pondrá a prueba en Alcubierre. Su historia no es solo la de un deportista de élite, sino la de alguien que ha transformado una limitación en una oportunidad para brillar a nivel global.
Un sistema de competición dinámico y abierto
En cuanto a lo estrictamente competitivo, el torneo se desarrollará bajo el sistema suizo a nueve rondas. El ritmo de juego será de 15 minutos por cada jugador, con un incremento adicional de 3 segundos por cada movimiento realizado. Esta modalidad garantiza partidas vibrantes y permite que aficionados de todos los niveles, tanto federados como no federados, puedan compartir mesa con maestros experimentados en un ambiente de sana competencia.
La organización ha confirmado que el torneo es valedero para el Circuito Aragonés de Ajedrez y para el Circuito Máster, enfocado en jugadores veteranos. Es habitual ver en este certamen a niños compitiendo contra personas de avanzada edad, lo que refuerza ese carácter intergeneracional que tanto orgullo genera en la localidad. Las inscripciones permanecen abiertas hasta pocos días antes del inicio, esperando congregar a un centenar de participantes de diversas procedencias.
Alcubierre: un imán para las leyendas mundiales
Es difícil encontrar un lugar en el mundo que, con un censo de apenas 400 habitantes, haya recibido a tantos campeones mundiales. Figuras de la talla de Anatoly Karpov, Boris Spassky, Judit Polgar o Veselin Topalov han pasado por sus calles. Este fenómeno ha sido subrayado por el periodista Leontxo García, quien repite como maestro de ceremonias, destacando que el éxito de Alcubierre reside en su excelente criterio a la hora de seleccionar a sus invitados especiales año tras año.
El domingo 19 de julio tendrá lugar uno de los platos fuertes del fin de semana: la exhibición de partidas simultáneas. En esta ocasión, Daniel Pulvett se enfrentará a ocho rivales de forma simultánea y completamente a la ciega. Este desafío requiere una capacidad de visualización mental extrema, ya que el maestro debe mantener en su cabeza la posición exacta de las piezas de los ocho tableros sin poder verlos en ningún momento, algo que pocos profesionales pueden ejecutar con éxito.
Este evento no sería posible sin la colaboración de la Diputación Provincial de Huesca, el Ayuntamiento de Alcubierre y la Federación Aragonesa de Ajedrez. La existencia de una escuela municipal con más de veinte alumnos en un pueblo tan pequeño demuestra que el interés por este deporte ha calado hondo en la comunidad. Alcubierre se consolida así como un faro de pensamiento crítico y pausa en una sociedad que, en palabras de los organizadores, a veces se olvida de la importancia de reflexionar antes de actuar.


